24 de marzo 2010 - 00:00

Oposición avanza para declarar nulo DNU para reservas

Graciela Camaño y Alfonso Prat Gay dirigieron ayer el plenario de comisiones que finalmente emitió el dictamen para declarar nulo el DNU del Fondo de Desendeudamiento.
Graciela Camaño y Alfonso Prat Gay dirigieron ayer el plenario de comisiones que finalmente emitió el dictamen para declarar nulo el DNU del Fondo de Desendeudamiento.
La oposición consiguió emitir ayer el dictamen del proyecto que declara la nulidad absoluta del DNU con el que Cristina de Kirchner lanzó el Fondo de Desendeudamiento. El camino que eligieron los opositores en el plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Finanzas es distinto al del rechazo de un DNU de acuerdo con el régimen de la Bicameral de control de esos decretos y de una ley que podría quedar expuesta a un veto presidencial.

Los bloques opositores impusieron ayer la mayoría y, en medio de una discusión con el kirchnerismo que terminó con el retiro del oficialismo de la reunión y la amenaza de impugnar el procedimiento, firmaron ese dictamen.

Fue una reunión plenaria de Asuntos Constitucionales y Finanzas que sometió a debate los nueve proyectos que proponían la nulidad del DNU 298/2.010 y que ya contaban con dictamen en la Comisión de Presupuesto y Hacienda.

Después de tres horas de discusiones reglamentarias, los proyectos quedaron en condiciones de ser tratados en el recinto, aunque la estrategia opositora es esperar a que primero se resuelva el conflicto que existe en torno a la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo, que aún debe analizar ese decreto de necesidad y urgencia que actualmente está vigente para el uso de reservas, aunque frenado por una medida cautelar de la Justicia.

Así, como el resto de los proyectos en espera en el Congreso, el dictamen que se firmó ayer recién podría llegar al recinto a mediados de abril.

Ayer a las 15, el plenario comenzó en el edificio Anexo de Diputados, primero con una reunión de los bloques opositores a los que luego se sumó el kirchnerismo.

El primero en defender los argumentos oficiales fue Jorge Landau: «No es correcto tratar en esta comisión ese decreto hasta tanto no se expida la Bicameral de Trámite Legislativo», dijo. «La comisión aún está dentro de los diez días que le otorga la Constitución para expedirse».

Diana Conti, Felipe Cigogna, Gerónimo Vargas Aignasse y Alejandro Rossi insistieron con los argumentos oficiales: «La nulidad de los DNU no se puede dictar a través de un proyecto de resolución de una de las Cámaras del Congreso» y exigieron que el despacho se aprobara en un plenario que también incluyera a Presupuesto y Hacienda.

Carlos «Cuto» Moreno hasta llegó a cuestionar la cantidad de firmas con que contaba la oposición para emitir el despacho. «Como pensamos que no tienen las firmas, vamos a hacer un recurso administrativo y nos vamos a retirar de la comisión», sentenció al final la mendocina Patricia Fadel. Allí comenzó la retirada oficialista.

En ese momento, la jefa de Asuntos Constitucionales, Graciela Camaño, insistió en que no existía ningún impedimento para debatir los proyectos: «La firma del dictamen es una definición oportuna. Por qué vamos a dejar de usar herramientas para expresarnos», dijo.

Mientras Patricia Bullrich rechazaba que la ausencia de un dictamen de la Bicameral de los DNU no era un «argumento para no plantear los dictámenes», desde el PRO Federico Pinedo afirmó: «Si tuviéramos que impugnar todo lo que no sale por plenario, no saldría el 80 por ciento de las leyes».

Todos los intentos del kirchnerismo por rechazar con el reglamento la posibilidad de avanzar con la nulidad del DNU estuvieron acompañados por un clima hostil y no precisamente por lo político.

El plenario se hizo en una sala sin aire acondicionado, repleta de legisladores de las dos comisiones y casi sin sillas, al punto que los opositores tuvieron que tomarlas de los salones contiguos. Apretados, los diputados ni siquiera tuvieron servicio de agua, por lo que los secretarios corrieron al restorán del quinto piso para traer botellas de gaseosas. Como el debate se alargó y la situación era irrespirable, Camaño finalmente tuvo que cambiar de salón en medio de un cuarto intermedio.

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