2 de agosto 2010 - 00:00

Orquesta Metafísica con notable talento terrenal

El grupo de música instrumental que lidera el pianista Sebastián Volco está conformado por muy buenos músicos y su espectáculo es, además, digno de verse.
El grupo de música instrumental que lidera el pianista Sebastián Volco está conformado por muy buenos músicos y su espectáculo es, además, digno de verse.
Orquesta Metafísica. S. Volco (piano), S. Rosenfeldt (bajo), P. Gignoli (bandoneón), M. Malamud (viola), S. Ricciardi (percusión) y F. Araya (saxo y flauta). (La Catedral). 

Difícil pensar en un grupo de música instrumental que con semejante nombre no sea algo pasado de rosca en cuanto a pretenciones, pero la primera sorpresa que depara la Orquesta Metafísica es que tiene sus bases muy bien firmes en la tierra: cada músico es un sólido profesional en su respectivo instrumento antes que un experimentador o un virtuoso estilo exhibicionista (aunque de todos modos, virtuosos a secas, hay varios). Y las composiciones de Sebastián Volco remiten a una interesante mezcla de tango moderno, jazz y art rock, o lo que antes se denominaba un poco ridículamente música progresiva, lo que nos lleva a ecos en esta agrupación autóctona de lo mejor del género, por ejemplo King Crimson.

Por otro lado, la tendencia a los climas entre macabros, oscuros, realmente drammáticos o directamente frenéticos, y el hecho de que el asunto lo lidera el pianista, no deja de recordar los experimentos en bandas sonoras de films de terror que en sus buenos tiempos hizo Keith Emerson (por ejemplo, «Inferno» de Dario Argento). En todo caso, en sus momentos más reposados, siempre igualmente tensos, los climas pueden remitir al mejor Gato Barbieri, lo que vuelve a demostrar que las visiones musicales de la Orquesta Metafísica están listas para apoyar las imágenes en movimiento de algún largometraje (el único requisito es que no sea una comedia).

La suite «7 movimientos», presentada en un elegante local de San Telmo, merece ambientes más grandes de pura música y acústica académica. Si es un espectáculo digno de verse, además de escucharse, ya que la conducta extrovertida tipo «pianista loco» que exhibe Volco y los contrapuntos entre los otros integrantes dan lugar a un tipo de concierto totalmente distinto a cualquier cosa que pueda ofrecer la escena porteña en este momento.

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