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OTAN fija retiro de Afganistán. ¿Abre la puerta a talibanes?
Barack Obama
Una cumbre en Chicago se comprometió formalmente a apoyar una estrategia estadounidense que establece la retirada gradual de las tropas de combate antes de fines de 2014, pero dejó varios interrogantes en cuanto a cómo evitará nuevos conflictos y un renacimiento talibán luego de la salida de los aliados.
La reunión de dos días entre los líderes de la alianza de 28 naciones marcó un hito en una guerra desatada por los ataques del 11 de septiembre de 2001 que abarcó tres mandatos presidenciales en Estados Unidos y continúa aún después de la muerte del fundador de Al Qaeda, Osama bin Laden.
Los líderes de la alianza consintieron con la insistencia del nuevo presidente francés Francois Hollande de respetar su promesa de campaña de retirar a las tropas de su país antes del 31 de diciembre.
«Nuestras naciones y el mundo tienen un interés vital en el éxito de esta misión», dijo Obama en una sesión de la cumbre. «Confío en que podemos avanzar en ese objetivo hoy y finalizar esta guerra responsablemente», agregó.
El comunicado final de la cumbre ratificó los planes para que la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF, por su sigla en inglés) ceda el mando de todas las misiones de combate a las fuerzas afganas a mediados de 2013 y para el retiro de la mayor parte de los 130.000 efectivos extranjeros para finales de 2014.
El documento habla de una transición «irreversible» del mando de la seguridad a las nacientes tropas afganas y dice que la misión de la OTAN en 2014 pasará a un rol de entrenamiento y asesoramiento. «Esta no será una misión de combate», asegura.
Sin embargo, quedan dudas acerca de si las fuerzas afganas tendrán la capacidad de lidiar con una aún potente insurgencia talibán, que las fuerzas occidentales no lograron derrotar en casi once años de combate.
Aunque Obama insistió en que Afganistán nunca más debería ser usado para planificar ataques contra otras naciones, un funcionario británico dijo que «es poco realista asumir que Afganistán va a ser completamente seguro y que no hay posibilidad de que vuelva a emerger una amenaza terrorista». Diplomáticos de la OTAN dijeron que las consideraciones han pasado al desafío logístico de conseguir que una fuerza multinacional de ese tamaño abandone las montañas y los desiertos afganos y regrese a casa de manera segura y con su equipo.
Ellos dijeron que el objetivo es firmar un acuerdo marco con el vecino del norte de Afganistán, Uzbekistán, para permitir «el tránsito inverso» de los suministros de la OTAN desde Afganistán.
La OTAN también ha estado tratando de persuadir a Pakistán para que vuelva a abrir su territorio a sus suministros, que Islamabad bloqueó desde la muerte de 24 soldados paquistaníes a manos de fuerzas de la OTAN en un incidente transfronterizo el año pasado.
Mehmet Fatih Ceylan, un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores turco de alto rango, dijo que Pakistán, por largo tiempo una ruta crucial para llevar suministros a Afganistán, sería clave para la salida de las fuerzas occidentales.
Agencia Reuters


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