Por primera vez Jeb, exgobernador de Florida, clase 1952, admitió pensar seriamente en las próximas presidenciales. Y por primera vez manifestó explícitamente que se siente listo para competir por la Casa Blanca y ganar, como hicieron su padre y su hermano mayor.
"Decidiré a fines de 2014", dijo Jeb Bush frente a un auditorio amigo reunido en la George Bush Presidential Library de Texas. Pero su decisión -dio a entender con claridad- dependerá sobre todo de la actitud del Partido Republicano, al que pide un giro radical respecto del pasado reciente, con elecciones que terminaron en forma desastrosa para los conservadores.
"Retórica dura"
Basta de extremismos, basta de ortodoxia pura, basta de lenguaje hecho con "retórica dura". Y basta del Tea Party y de los grupos más conservadores que marcan el ritmo: "Debemos ser más abiertos, interceptar al nuevo Estados Unidos", explicó al lanzar su desafío.
Bush no quiere tener el final de Mitt Romney: si compite en las presidenciales de 2016 quiere detrás un partido compacto desde las primarias. Y quiere un Partido Republicano que adopte un estilo decididamente diferente, más moderado, más atento a todos los sectores sociales, sin caer una vez más en una campaña electoral extrema. Algo que en cambio muy probablemente harían otros candidatos, como el ultraconservador Rick Perry, el senador del Tea Party Ted Cruz o el ultraliberal Rand Paul.
"Es preciso evitar el torbellino de una batalla electoral basada en el fango y transmitir en cambio a todos un mensaje de esperanza", subrayó Jeb Bush, explicando que los candidatos republicanos deben tener "una visión más amplia" sobre los temas de inmigración e instrucción.
Por no hablar de una mayor atención hacia las temáticas sociales que conciernen no sólo a los más desfavorecidos, sino también a los derechos de las mujeres y los derechos civiles en general. "Debemos escuchar, aprender y hacerlo mejor. Debemos interceptar al nuevo Estados Unidos", reiteró.
Hizo además una clara referencia sobre todo a las minorías -como los latinos- que castigaron con dureza a los republicanos alineándose masivamente dos veces con Barack Obama. "Quien entra ilegalmente en nuestro país -subrayó-, es verdad, infringe la ley. Pero la mayor parte de las veces, el suyo, más que un delito, es un acto de amor hacia sus familias. Es distinto de un crimen", observó.
Éste es el estilo y el espíritu que Jeb Bush pide a los republicanos para salir a la cancha y probar arrancar la Casa Blanca de las manos de los demócratas.
| Agencia ANSA |


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