28 de marzo 2011 - 00:00

Ozzy Ousbourne: las nieves del tiempo

El legendario fundador de Black Sabbath mantiene el espíritu, aunque ya esté muy lejos de su garra de antaño.
El legendario fundador de Black Sabbath mantiene el espíritu, aunque ya esté muy lejos de su garra de antaño.
Presentación de «Scream». Actuación de Ozzy OsbourCon Gus G. (guitarra), Rob Nicholson (bajo), Tommy Clufetos (batería) y Adam Wakeman (teclados). (Club GEBA, 26 de marzo).

El predio de la cancha de rugby de la sede Jorge Newbery del club GEBA luce repleto. En los laterales, carteles de un banco, una cadena de hamburgueserías, una productora de espectáculos, un par de multimedios de comunicación -casi todas empresas transnacionales- dan cuenta de un territorio cultural, en este caso el del rock, que hace rato ha dejado de ser una propuesta «anti-sistema».

Sobre el escenario, un señor mayor con 62 años cumplidos, pelo largo que oculta las canas, con un rostro que deja muchas dudas sobre la «originalidad natural» de los gestos, que se presenta como una especie de tía divertida en fiesta familiar, que no tuvo pudor en mostrarse en un reality doméstico -«The Osbournes»- durante algunos años, quiere hacernos creer que el tiempo no pasa para todos.

Lo acompañan un grupo rockero joven, convencional y tremendamente eficiente y una también simbólica «pared» de amplificadores Marshall, aunque la intensidad porteña ya no dé -afortunadamente- posibilidades de romper los oídos de músicos y espectadores. Las búsquedas estéticas de este legendario fundador de la «heavy-metalera» banda Black Sabbath dejaron de suceder hace tiempo, aun cuando haya llegado a la Argentina como parte de una muy extensa gira mundial con la que está presentando su más reciente disco «Scream».

Fuera de esas formalidades, muchas de las canciones son las mismas que le hemos venido escuchando a lo largo de cuarenta y tantos años de historia musical -»Mr Crowley», «Suicide Solution», «Road to Nowhere», «Mama Im Comino Home», «Paranoid»-, inclusive algunas de sus ya muy lejanos tiempos fundacionales de Sabbath -»Rat Salad», «War Pigs», «Fairies Wear Boots», «Iron Man».

Poco queda en este británico señor John Michael «Ozzy» Osbourne versión 2011, permanentemente «tuneado» por su esposa Sharon, de aquel que alguna vez recibiera apodos como «El loco», «El príncipe de las tinieblas», «El padrino del heavy metal». Y ni siquiera su garganta, castigada por el tiempo y algunos excesos, está ni remotamente cerca de aquella que hacía temblar de emoción, especialmente con sus temas lentos. Sin embargo, la ecuación cierra, la fiesta se produce, y la felicidad llega a todos esos miles -veteranos como Osbourne o más jóvenes- que siguen encontrando en el metal una frescura, una honestidad, una autenticidad que no es tan sencillo descubrir en otros géneros.

Ozzy abandonó el estadio para partir hacia Chile y continuar su gira. El público, dejó GEBA henchido de la alegría de compartir una vez más el espacio con uno de los mayores personajes del rock.

R. S.

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