24 de marzo 2010 - 11:29

Pacto Scioli-Balestrini para "negociar" 2011

Fórmula o apoyo mutuo. Descartes. Generales K. Néstor bonaerense

Daniel Scioli y Alberto Balestrini, reconciliados y con planes compartidos expresados en gastronomía política para las Pascuas.
Daniel Scioli y Alberto Balestrini, reconciliados y con planes compartidos expresados en gastronomía política para las Pascuas.
Daniel Scioli y Alberto Balestrini sellaron un pacto. El gobernador y su vice cancelaron los tironeos, archivaron los recelos mutuos y acordaron proyectar un 2011 en bloque. Después de meses tensos, de conflictos públicos y secretos, volvieron a operar a dúo.

El pacto tiene dos instancias y está atado, lo admitan o no, a los antojos de Néstor Kirchner. Si el próximo año, el destino de Scioli sigue siendo bonaerense, el gobernador anticipó que empujará para que Balestrini, su vice en 2007, lo acompañe en la fórmula bonaerense.

En cambio, si el gobernador logra pegar el salto y entrar en la grilla nacional para competir, como candidato K, por la presidencia, el gobernador prometió que será el principal promotor de la postulación del matancero para sucederlo en La Plata.

En ese caso, Balestrini tratará de alinear el PJ bonaerense detrás de la pretensión presidencial de Scioli. Intereses concordantes, podría decirse. O promesas escritas en el agua cuando todavía falta un año y medio para que se definan las candidaturas.

El pacto -que el merchandising sciolista lanzó al mercado con Huevos de Pascua promocionando la fórmula 2011- se selló la semana última y tomará entidad cuando Javier Mouriño asuma, el lunes, la Secretaría General de la gobernación que en diciembre abandonó José «Pepe» Scioli.

Mouriño, hasta ahora a cargo del IOMA, forma parte del esquema sciolista, se mueve on line con el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, pero aun en los peores momentos de la relación entre Scioli y Balestrini mantuvo un teléfono abierto con el vicegobernador.

Es más: el año pasado, el matancero propuso a Mouriño como ministro de Gobierno. Al final, ese cargo lo ocupó Eduardo Camaño. Ahora, desde el despacho de secretario general, la aparición del porteño se proyecta como una designación de perfil político.

Sigue, explican en La Plata, una tendencia que se inauguró con el nombramiento de Baldomero «Cacho» Álvarez en Desarrollo Social, en lugar de Daniel Arroyo, y el de Alejandro Collia, vinculado a Hugo Curto, en la cartera de Salud, en reemplazo de Claudio Zin.

«Salen técnicos, entran políticos» es el eslogan sciolista. Esa mutación tiene una expresión global que combina un intento de Scioli de conformar un elenco con peso territorial y perfil político, que opera en sintonía con la empatía acordada con Balestrini.

Hay, en esa línea, otras expresiones: otro protosciolista, Martín Ferré, ministro de la Producción, escuchó el mandato del gobernador para tomar un rol de mayor volumen político como parte del grupo que pilotea Alberto Pérez y al que se sumará, con más visibilidad, Mouriño.

Ese club participa, además, en una mesa que llaman Peronismo 2.0, donde reúnen a intendentes y a funcionarios, entre ellos, el ministro de Economía, Amado Boudou.

En paralelo, otros funcionarios eligen vías laterales. Oscar Cuartango, de Trabajo, patrocina el grupo Descartes, espacio que promete funcionar como tribuna para «potenciar» la gestión sciolista.

El renacer del sciolismo, que ahora se refuerza con el pacto con Balestrini, tiene como motor principal la reaparición en el radar presidencial del gobernador, alternativa que en octubre pasado, en medio de una guerra fría con Kirchner, parecía clausurada.

El patagónico aparece como el tercer actor, implícito, del pacto Scioli-Balestrini. En un escenario con Kirchner fuera de la presidencial aparece, siquiera como toreo, la opción de hacer valer su DNI bonaerense, con lo que, hipotéticamente, chocaría con una supuesta postulación de Balestrini.

Quizás, al final, el sueño del matancero sea más sobrio: volver, preservando la jefatura del PJ bonaerense, a presidir la Cámara de Diputados de la Nación. Nostalgia de tiempos mejores.

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