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Pacto UCR-CC, atado a interna bonaerense
Tanta es la importancia que el radicalismo le da a doblegar en ese territorio la resistencia de Leopoldo Moreau y Federico Storani a un candidatura de Stolbizer, que el jujeño Gerardo Morales dedicó las últimas semanas a recorrer la provincia de Buenos Aires con exclusividad. Ayer le tocó el turno a Saladillo, donde Morales y el intendente Carlos Gorosito inauguraron el primer monumento a Raúl Alfonsín en la provincia. Un día antes estuvo recorriendo Roque Pérez, en una gira frenética que incluso muchos bonaerenses no comprenden.
Pero el apuro por marcar territorio tiene también otras explicaciones. A pesar de que Elisa Carrió no quiere a Julio Cobos dentro del acuerdo con el radicalismo -Morales lo sigue invalidando, aunque ahora con más tibieza, por ser el vicepresidente de Cristina de Kirchner-, Stolbizer se reunió la semana pasada con cobistas para dar una señal clara de la intención de contener a ese sector en la provincia de Buenos Aires.
Con esa acción dio varias señales: a la propia Carrió, de que no está dispuesta a dejar a ningún radical de los que se fueron del partido fuera del nuevo armado y a Moreau y Storani (que reivindican un acuerdo con Cobos a nivel partidario en lugar del acercamiento con la líder de la Coalición Cívica), que un camino no es excluyente del otro.
En realidad, a Carrió sólo le preocupa que Cobos no aparezca en la foto de su nueva sociedad con el radicalismo, pero únicamente como una cuestión de marca personal a un hombre que integra el gobierno de los Kirchner. Pero nada dice sobre los seguidores del vicepresidente; de hecho, en la intimidad se sabe que los acepta.
En esa estrategia no hay demasiados secretos entre los participantes. Stolbizer se formó en la militancia radical dentro de las huestes de Storani. Comenzó su ascenso como concejal en Morón, denunciando los desaguisados de Juan Carlos Rousselot, y de ahí saltó a diputada nacional. Es decir, es difícil enseñarle cómo hacer camino, más dentro de un partido que la tuvo como protagonista (cuando se fue peleada con el binomio Moreau-Storani, ocupaba la Secretaría General en el Comité Nacional de la UCR).
Hoy la situación es distinta de la de ese momento. El presidente del Comité provincial del radicalismo, Daniel Salvador, tiene un lazo fuerte con Morales en el Comité Nacional, alejado ya de los dolores de cabeza que Moreau le trajo cuando ambos integraban la misma línea partidaria en la provincia. Tampoco continúa la sociedad con Moreau Ricardo Alfonsín,
el hijo del ex presidente, que también se mantiene cercano a la estructura partidaria.
En medio de esa realidad, aparece el cobismo con la opción de unirse al acuerdo de la mano de Stolbizer, y no de los rebeldes radicales, aunque su jefe no aparezca en la foto. De ahí que no resulte extraño que la conducción radical aproveche la oportunidad para lanzar ahora el armado de la provincia, antes que haya reagrupamiento de fuerzas.


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