29 de noviembre 2013 - 00:00

PAÍSES DEL MUNDO, ALLÁ VAMOS

La vocación de viajar al exterior de muchos argentinos no puede atribuirse a una mera coyuntura cambiaria. Las estadísticas aportan datos reveladores en cuanto al mercado turístico emigrante de un país ubicado en el fin del mundo, cuarta nación castellano-hablante más poblada y tercera economía latinoamericana. La tentación viajera contradice, a veces, razones del bolsillo y se aferra a más de un cliché que ayuda a potenciar la pasión.

PAÍSES DEL MUNDO, ALLÁ VAMOS
Una suerte de rebelión contra el cepo cambiario acentuó la presencia de los argentinos en el exterior. Convencidos de estar ante una ganga, "el dólar-tarjeta", aquellos que tienen resto para unas buenas vacaciones, o para miniescapadas de compras, están proyectando un rojo en la balanza de ingresos y egresos de turistas por primera vez en una década.

Dotados con el plástico mágico, los argentinos se ubican primeros entre los visitantes extranjeros en destinos tales como Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, y entre los primeros en otros sitios como Bolivia, Colombia, Cuba, Estados Unidos, México o Perú. Están también los que cruzan el Atlántico y mueven la estadística en España o Italia, en viajes ahora más cortos pero más frecuentes.

Datos de la Organización Mundial de Turismo, dependiente de las Naciones Unidas, indican que para fines de 2012 los países de economías emergentes que más habían incrementado sus gastos en viajes al exterior eran China, Rusia, Polonia, Malasia, Argentina, Filipinas, India e Indonesia, en ese orden. Todos con aumentos de dos dígitos.

"Viajar al exterior ya forma parte de los patrones de consumo y no sólo en economías avanzadas sino también en emergentes, donde crecen los ingresos y los sectores medios", sostiene la edición 2013 del Panorama OMT de turismo internacional.

Para sociólogos e historiadores locales existe un genuino interés por conocer otros países, sumado al anhelo menos declarado de viajar como forma de mostrar capacidad económica. Pero hay, sobre todo, una idealización, al menos en la versión contada no bien se pone un pie en Ezeiza, según la cuál afuera la gente es más educada, los servicios son mejores, todo es más bello, más limpiomás barato. ¿Es realmente tan barato vacacionar en el exterior? ¿O se trata de una "sensación"una suerte de mito que habilita un deseo largamente acariciado?

Las apreciaciones que ubican al paraíso siempre lejos pueden ser opinables, máxime cuando entran en juego variables muy distintas que terminan en comparaciones entre peras y manzanas. En cambio, la idea de que viajar al exterior resulta más barato que hacerlo en el propio territorio se parece más a una conclusión rápida, sin mucho apego a la realidad. Al menos así lo manifiestan tanto en el sector turístico como en el ámbito del análisis económico.



"Afuera es más barato"

Una fuente de la agencia de viajes Despegar -que vende el 60 por ciento de sus paseos con planes en cuotas con tarjeta de crédito- fue muy clara en ese punto. En diálogo con Viernes sostuvo que "hay una idea falsa respecto de que afuera es más barato".

"Salir a comer o ir al supermercado en Nueva York o Miami no es más barato que acá. Es cierto que las diferencias se acortaron, que ya no es tan caro como antes, pero nosotros no coincidimos en que sea más barato. Obviamente, es más caro", aseguró.

Y no sólo en esos destinos lejanos que mencionó. También es más caro en Brasil o Uruguay. Cenar en Punta del Este, Río de Janeiro, Florianópolis o Santiago de Chile puede dejarnos sentados a la hora de recibir la cuenta, y sin embargo, allá vamos.

Las playas brasileñas siguen siendo el paraíso preferido por los argentinos -sus principales visitantes extranjeros-, y se trata de un amor correspondido porque los brasileños son, desde hace muchos años, los primeros turistas en la Argentina.

Los argentinos siguen siendo también los principales viajeros extranjeros hacia las playas de Uruguay en un porcentaje que, pese a todo lo que se dice, no baja del 70% del total de los visitantes en los meses de verano. En el balance anual de 2010, los argentinos significaron el 52% de los 2.407.676 ingresantes a Uruguay, de acuerdo con datos del Instituto de Estadística de ese país (informe 2012). La cifra cuadruplica al aporte que hace un socio habitualmente elogiado por el Gobierno uruguayo como Brasil.

Paraguay es otro destino en el que los argentinos son primeros visitantes y Bolivia, que se va transformando cada vez más en una extensión del recorrido por el noroeste argentino, tiene a sus vecinos del sur entre los primeros visitantes más frecuentes junto con los peruanos.

A estos destinos más o menos tradicionales se viene sumando Chile, la "nueva Miami" según el último lugar común, donde los argentinos viajan incluso por pocos días para ir de shopping con la tarjeta. Una de las economías más abiertas del mundo ofrece tecnología y algunos productos de ropa deportiva más económicos, en medio de muchos otros precios más caros.

"Chile desplazó del podio a Miami. Jamás en 13 años había estado entre los primeros cinco destinos y ahora es lo que más crece. Los argentinos fueron en los fines de semana largos que hubo en febrero y junio. Ahora que Miami está más complicado, Chile ofrece proximidad, invita a descansar y brinda muy buen acceso a los shopping", afirmó la fuente de Despegar.

Según datos del Servicio Nacional de Turismo de Chile, en la temporada alta 2013, el 46 por ciento de los visitantes llegó desde la Argentina, disparando una tendencia en la que mendocinos y sanjuaninos hicieron punta hace décadas. Casi la mitad del mercado receptivo chileno es de su vecino trasandino.

Aunque en menor medida y para un mercado más selecto, también se siguen vendiendo los paquetes con todo incluido y en cuotas a los paraísos caribeños de Punta Cana (República Dominicana), San Andrés (Colombia) y Playa del Carmen o Cancún (México). Pero no porque resulte tan económico, sino porque es bello, distinto y atrae con sus cantos de sirena.

"Es un turismo de mayor nivel. Pero atención, que se venda no significa que es barato", aclaró el operador turístico. Los planes de pago, que en octubre pasaron de 12 a 18 cuotas, podrían ayudar a venderlos más, advirtió. Pero el crecimiento a esos destinos, como casi todos los del exterior, está resultando "moderado", reconoció. No puede decir cuánto, pero el aumento interanual de ventas al exterior se desaceleró. "La gente lo piensa un poco más y a veces se desalienta", reconoció.

Pero más allá de alguna merma, los argentinos van con sus cámaras aquí y allá y en gran afluencia si se la compara con los nacidos en otros países de la región y hasta del mundo.

Según el Consejo de Promoción Turística de México, el país de las bellas playas y las ruinas aztecas recibió unos 15,7 millones de visitantes extranjeros en 2012. Por supuesto considerando el país de procedencia, Canadá y Estados Unidos son los principales aportantes.

Pero si se pone el foco en Cancún, a los estadounidenses y los canadienses les siguen los británicos, españoles y, en quinto lugar, los argentinos, por encima incluso de los brasileños, con su clase media en ascenso. Y no sólo de playa viven los hombres y mujeres de la Argentina. También estamos en el quinto lugar entre los forasteros que visitan el distrito federal mexicano y, en la cuenta global, somos los primeros exportadores de turistas latinoamericanos.

En Estados Unidos, el Departamento de Comercio informa que la Argentina está entre los 20 países que ingresan más turistas. Obviamente, canadienses, chinos y mexicanos se roban esa estadística, pero los argentinos están dentro del "top-twenty" que difunde la oficina gubernamental en su página de estadísticas. De esos veinte países hay 13 que aumentaron su presencia en enero de este año respecto de enero de 2012. La Argentina está entre ellos.

Y más aún: de esos 13 que crecieron en afluencias hay seis países que aumentaron su presencia en dos dígitos. Allí está de nuevo Argentina con 26 por ciento de incremento en su llegada a USA. ¿Y hacia donde se dirigen los compatriotas? El 64,7 por ciento va al estado de Florida, a las playas y shoppings de Miami, o a cumplir el sueño de Disney, la meca de las familias. Otro 32,4 por ciento prefiere Nueva York, aún con el frío de enero, la nieve en las calles y las tardes brevísimas.

Colombia es otro sitio que se está imponiendo en la hoja de ruta de los nacionales. Datos oficiales del área de inmigración de ese país indican que en el primer semestre de este año, el número de argentinos que visitó las distintas ciudades colombianas creció 20 por ciento respecto de igual período de 2012. Y ese año también había sido mejor que el anterior en un 18,9 por ciento, lo que marca una tendencia de fuerte crecimiento. En el ranking mundial, Argentina ya está tercera en visitantes a Colombia después de Estados Unidos y Venezuela.

En Cuba, el ministerio de Turismo informó este año que los contingentes de argentinos son los primeros de Latinoamérica "por encima incluso de Brasil o México, que quintuplica y más que duplica en habitantes al país austral, respectivamente- y se ubican quintos a nivel mundial. Y no es que sea muy barato ir a la isla. Las agencias promocionan paquetes de casi 21 mil pesos por persona por 13 noches, con aéreos, hoteles y desayuno. Para una familia tipo, ese costo multiplicado asciende a 84 mil pesos, sin contar las comidas. Eso sí, en cuotas.

Para Punta Cana, sólo por siete noches -una semanita apenas- habrá que desembolsar más de 15 mil pesos por pasajero entre los vuelos, el alojamiento y el "all inclusive", un servicio que los argentinos adoran. Se puede pagar con tarjetas y en cuotas durante todo el año y más. Pero serán unos 60.000 pesos para una familia de cuatro integrantes.

La oleada de argentinos se hace sentir en España e Italia. El turismo intraeuropeo mueve a decenas de millones de personas que, principalmente, llegan desde los páises más ricos, los del norte, a las playas del Mediterráneo. Por ende, anualmente arriban a España unos 14 millones de británicos, 10 millones de alemanes y otro tanto de franceses. Cifras impactantes. Pero más abajo, abajo, que todo el mundo sepa que el sur también existe. Los argentinos fueron los segundos latinoamericanos en 2012, con unos 346.000 aportantes, por detrás de los 408.000 brasileños y casi 10 veces más que los chilenos, indica la estadística oficial de España.

En Roma, en tanto, el "efecto Francisco" disparó la llegada de compatriotas de Maradona, a la cabeza del incremento de visitantes en 2013, con un 66,49% más que en 2012, indicó el Ente Bilateral de Turismo del Lazio.



La "sensación" del dólar subsidiado

"Con el dólar tarjeta hay una percepción de que se accede a un dólar subsidiado", explicó a Viernes Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de la consultora Ecolatina. "Si para mí el dólar real está cerca de 10 pesos, el dólar tarjeta -que es el oficial más un 20 por ciento- es percibido como una oportunidad. Si además en la Argentina los valores están altos, la sensación se incrementa", señaló el experto.

Ecolatina está realizando un seguimiento de los datos de la balanza del sector turístico, tanto del Banco Central como de la Encuesta de Turismo Internacional que publica el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), con arribos y partidas desde los principales aeropuertos del país. En esa estadística queda claro que el turismo receptivo cae y el emisivo crece, lo que equivale a una reducción de exportaciones y a un aumento de las importaciones.

De acuerdo con los datos de esa encuesta, el balance entre ingresos y egresos había sido positivo entre 2002 y 2011, se emparejó en 2012 debido a un incremento de casi un 13 por ciento en las salidas respecto de 2011, y a partir de este año comenzó a arrojar un desequilibrio.

En los primeros seis meses de 2013, ingresaron al país por aire 1,2 millón de extranjeros contra 1,3 millón de argentinos que salieron al exterior. Ese desbalance (que sólo computa aeropuertos) se transforma, a la hora de contar dinero, en 4.500 millones de dólares, que podrían llegar a 9.000 millones en el año, vaticina Sigaut. Otras proyecciones ubican la cifra en dos tercios de ese valor.

El economista explicó que frente a las restricciones para acceder al billete a precio oficial, los argentinos procuran consumir un bien dolarizado con la tarjeta de crédito para así ganar la pulseada contra el cepo y evitar que sus excedentes en pesos pierdan valor en un depósito bancario, que les ofrece un interés menor al aumento real de los precios internos.

Así, el consumo desplaza al ahorro. Ese consumo -casi compulsivo- puede ser un viaje al exterior o un auto importado que, hasta ahora, era posible traer al precio oficial del dólar, señala Sigaut. No obstante, el economista reconoció que con el recargo del 20 por ciento, la discusión sobre qué es más barato objetivamente, se torna muy fina.

Viernes hizo un recorrido virtual por distintos destinos locales para comprobar si efectivamente los precios del mercado doméstico son tan altos como para que resulte más conveniente ir al extranjero y pagar en cuotas, o si se trata de un mito alimentado por la idea de que aquí el comerciante "se aprovecha" de su cliente cautivo, "encerrado" en la Argentina.

Los precios varían y mucho de una ciudad a la otra y, dentro del mismo destino, hay valores para todos los bolsillos. El traslado, por supuesto, corre casi siempre por cuenta propia. Pero si lo que atrae, por ejemplo, es un resort de montaña con vista al lago Nahuel Huapi, se puede conseguir un departamento para cuatro personas con desayuno, servicio de mucama, recreación, canchas de tenis, paddle y fútbol, bicicletas, piscina climatizada y la infaltable parrilla por 17.640 pesos las siete noches. Ese total se puede pagar en 12 o18 cuotas según la tarjeta, y sin interés.

Para los que buscan algo muy tranquilo, la zona cordobesa de Traslasierra ofrece un tradicional hotel con cancha de golf. Allí, un departamento para cuatro personas -dos cuartos y un baño- con desayuno y cena cuesta 1.582 pesos por día, IVA incluido. Por pago contado hay un descuento de 10 por ciento en plena temporada, y con tarjeta, hasta 12 cuotas.

En Cariló, uno de los balnearios más caros de la costa atlántica, las casas tienen precios dispares según la ubicación y las comodidades. Pero si se mantiene la idea de una familia tipo, hay opciones por 15.500 pesos la quincena -dos dormitorios y un baño-, o por 18.000 pesos en cualquier quincena de febrero con tres dormitorios y tres baños. Los mejores precios, claro, los consiguen quienes pueden viajar a contratar in situ en algún fin de semana largo. Si se suman servicios premium, los valores se disparan.

En tanto, en el bosque de Pinamar, una casa amplia, con tres habitaciones, dependencias, dos baños y un total de ocho camas fue alquilada por 45.000 pesos por enero. Y si es un balneario más sencillo, tipo La Lucila, se puede conseguir una casita cómoda para cinco, a 400 metros del mar, con patio y parrilla, desde 7.500 pesos la primera o segunda quincena del verano.

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