Para el Banco Central el dólar no está atrasado

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Tras los pedidos de Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria; y del presidente de Fiat, Cristiano Rattazzi, desde el Banco Central salieron a enfriar cualquier posibilidad de subir el dólar. Fuentes del BCRA explicaron que «no hay atraso cambiario» y que la «actual paridad se encuentra por encima de un nivel de equilibrio de mediano y largo plazo». La presidenta del Central, Mercedes Marcó del Pont, había reiterado en la última semana que el dólar permanecerá «tranquilo», mientras que el ministro Amado Boudou aseguró que «el promedio del dólar a lo largo de 2010 se mantendrá en torno a $ 3,95», en línea con lo indicado por el Presupuesto.

Está claro que la orden de defender el actual tipo de cambio llegó desde la Casa Rosada, más allá de las visiones técnicas que puedan existir en Economía o el BCRA. Desde el campo y la industria salieron a alertar que la aceleración de la inflación junto con un tipo de cambio «planchado» están aumentando peligrosamente los costos en dólares. Y por eso hablaron de un dólar «de más de 4 pesos», aunque en la práctica se trata de un reclamo casi insignificante, porque implicaría una devaluación del peso de apenas un 3%.

Desde la autoridad monetaria consideran que estos reclamos no tienen asidero y que la Argentina está dando sobradas muestras de que no existe el atraso cambiario. Y lo justifican con algunos números concretos: por ejemplo, se verifica un fuerte aumento de las exportaciones a Brasil (un 73% en los últimos tres meses) como al resto de los destinos (26%). Por lo tanto, este dólar quieto no estaría afectando la capacidad exportadora, sino todo lo contrario. Según los cálculos del Central, el tipo de cambio real multilateral se encuentra un 72% más alto que el promedio de la convertibilidad. Este cálculo tiene, no obstante, un punto flojo, ya que contempla no sólo la evolución del dólar, sino también la de la inflación de la Argentina y de sus socios comerciales. Claro que en el caso de la evolución de los precios en el país, se toman en cuenta los datos del INDEC, que subestiman claramente el fenómeno inflacionario.

Estos son otros argumentos que esgrimen en el BCRA para explicar por qué no hay evidencias de atraso cambiario:

  • Existe un persistente superávit comercial y de cuenta corriente, en un contexto donde este superávit ha disminuido o desaparecido en la mayoría de los países de la región. Es otra prueba, sostiene la institución, de que la competitividad sigue siendo muy alta.

  • Si bien los países tuvieron fuertes devaluaciones en 2008, la Argentina también tuvo una fuerte devaluación nominal respecto del dólar, que llegó al 28% entre setiembre de 2008 y setiembre de 2009. Además, países vecinos tuvieron posteriores apreciaciones de su moneda que no se verificaron en la Argentina.

  • Si bien están aumentando las importaciones, este fenómeno se da por la reactivación de la demanda y la inversión, además de las mejoras expectativas de crecimiento que por un cambio negativo en el tipo de cambio real. Esta es la visión, al menos, que tienen desde el BCRA.

    «Los indicadores más exigentes como deflactar por salarios, el análisis de los resultados de la balanza comercial o en base a la comparación de modelos macro de equilibrio -explican desde la autoridad monetaria- no dan evidencia alguna de que el tipo de cambio real presente problemas de competitividad».
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