Patricia Bullrich jugó fuerte. Ante un Gobierno entrampado desde hace dos meses en el escándalo Manuel Adorni, la jefa del bloque oficialista en el Senado fue a la televisión y le exigió al ministro coordinador que presente su declaración jurada “de inmediato”. Así, apuró al funcionario más cercano a los hermanos Milei, que sigue sin explicar cómo costeó una serie de gastos (propiedades, viajes y camioneta) que no se condicen con sus ingresos. Las palabras de Bullrich fueron un bombazo. Pero no es la primera vez que la porteña juega sola en un Gobierno que exige lealtad al extremo.
Patricia Bullrich desafía la estrategia de Karina Milei en el Congreso y profundiza la interna oficialista
¿Supervivencia o un intento para reorientar al Gobierno? La senadora jugó fuerte al forzar al jefe de Gabinete a que presente su declaración jurada en medio de investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito y le dio más motivos a Karina Milei para seguirla de cerca. Porque, ante todo, Patricia Bullrich es bullrichista.
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El Gobierno también empuja la agenda del Senado: preparan sesión por para tratar los proyectos de Ficha Limpia y propiedad privada
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La Libertad Avanza busca reactivar su agenda propia en un Congreso paralizado por el caso Adorni
Bullrich se replegó en el Congreso y desde allí se las ingenia para mantener el protagonismo y arrogarse logros como la sanción de la Reforma Laboral.
Durante todo el miércoles las miradas estuvieron puestas en Bullrich, luego de que el diario La Nación publicara que la exministra le pediría al presidente Javier Milei que corra a Adorni del Gabinete. “No se lo pidió ni se lo va a pedir”, insistían desde el entorno de la senadora apenas trascendió esa información. En rigor, Bullrich no pidió la cabeza del jefe de Gabinete, pero lo obligó a que saliera del letargo que desde hace dos meses arrastra a todo el Gobierno de La Libertad Avanza.
El Presidente, descolocado, dio una entrevista improvisada a LN+ desde los Estados Unidos, en la que aseguró que la exministra de Seguridad no hizo más que “spoilear” la siguiente jugada de Adorni. Y lo volvió a apañar. "Ni en pedo se va", dijo el libertario.
Bullrich se despega de Karina Milei
La jugada de Bullrich no es un hecho aislado. Desde hace tiempo la senadora viene despertando sospechas en la hermana del Presidente, Karina. Esta, cuando Adorni todavía no estaba en el centro de la escena, lo usó como emisario para enviarle un mensaje a la propia Bullrich. Lo hizo posar con Pilar Ramírez, jefa de LLA en la CABA. El mensaje fue claro: su candidato a jefe de Gobierno es/era el ministro coordinador. Así fue que Bullrich se replegó en el Congreso y desde allí se las ingenia para mantener el protagonismo y arrogarse logros como la sanción de la Reforma Laboral.
Pero no solo desde sus redes Bullrich demuestra que tiene peso y agenda propia (esta semana estuvo de gira por Chile y hasta posó con el presidente José Antonio Kast, también se abrazó con Mauricio Macri en la Fundación Libertad) . Más allá de que es leal a Milei y viene aceptando los lugares que le asignan (ministra de Seguridad primero, candidata a senadora después), la libertaria también se despega de las órdenes de la hermana del Presidente para lograr sus objetivos: sacar las leyes del Presidente.
Por caso, desde el karinismo insisten en avanzar con la reforma electoral tal cual fue presentada por la Casa Rosada. En concreto, a Karina Milei, como presidenta del partido de LLA, le interesa que el año que viene no haya PASO y así dificultarle el escenario a la oposición.
En el entorno de Martín Menem, el miércoles por la tarde, después de una reunión que tuvieron los jefes de bloques “dialoguistas” con el presidente de la bancada oficialista, Gabriel Bornoroni, rechazaban la propuesta que hizo la santafesina Gisela Scaglia para tratar Ficha Limpia por separado. “En todo caso, que voten en contra de los artículos que no quieren”, dijeron fuentes cercanas al riojano.
Tampoco se mostraron dispuestos a barajar una propuesta intermedia, como la modificación de las PASO para que pasen a ser PAS. Es decir, que no sean obligatorias ni para los partidos ni para el electorado.
En paralelo a esa reunión en Diputados, donde el oficialismo se mostraba reticente a cualquier punto intermedio en el debate por la reforma electoral, Bullrich se reunía con los senadores aliados en la Cámara alta. Y negociaba una cosa totalmente contraria a los deseos de Karina Milei.
Por un lado, Bullrich acordó con los bloques aliados empezar a tratar la semana que viene Ficha Limpia, pero por fuera de la reforma política. Vale recordar que la inclusión de ese proyecto -empujado por lo que supo ser Juntos por el Cambio- en la reforma libertaria fue pensada para utilizarla como “anzuelo” para arrastrar el voto del PRO y la UCR. La jugada no funcionó. “Yo no necesito ningún anzuelo”, dijo una senadora de muy buen diálogo con el oficialismo que rechaza la eliminación de las PASO pero que quiere acompañar Ficha Limpia.
Asimismo, la presidenta del bloque libertario no descarta –de hecho lo dijo en el reportaje que le dio a Eduardo Feinmann en el que le arrojó la bomba a Adorni– encontrar una salida intermedia para las PASO. Habló de "diagonal". Por caso, que no sean obligatorias. Precisamente lo que la hermana del Presidente no quiere.
Patricia Bullrich en modo operativo despegue
También el miércoles, antes de la entrevista explosiva en A24, y antes de acordar lo de Ficha Limpia con los aliados, Bullrich volvió a jugar fuerte. Participó de la comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión que preside la peronista Carolina Moisés.
La jujeña había convocado el encuentro para escuchar a los periodistas acreditados en la Casa Rosada que ven afectado su trabajo desde que el oficialismo cerró la sala de periodistas a raíz del informe de TN, en el que se mostraron algunos de los pasillos de la Casa de Gobierno.
Mientras periodistas y referentes de medios cuestionaban al Presidente por los insultos al periodismo y hasta los actos de represión hacia la prensa, con Pablo Grillo a la cabeza cuando Bullrich era ministra de Seguridad, la senadora escuchaba en primera fila. En tanto, los funcionarios de la Casa Rosada que habían sido convocados por Moisés pegaron el faltazo. En Diputados, donde manda el karinismo a través de Menem, el oficialismo se negó a abrir esa misma comisión pese a los reiterados pedidos de la oposición, que terminó "autoconvocándose".
Pero no solo eso: cuando se le restringió el ingreso a la Casa Rosada a un grupo de periodistas, a los que se acusó de espionaje ruso, en el entorno de Bullrich dejaron saber que, con esa medida, LLA “se había pasado cinco pueblos”. Es más, si hay algo que caracteriza a la libertaria es su buen trato con el periodismo dentro y fuera del Senado. Con las cámaras prendidas o apagadas.
La senadora también deja trascender que no comparte la mirada con Milei en torno a la economía. Si bien Bullrich cree que las medidas son correctas, desconfía de que los beneficios del ajuste se vean en el corto plazo, como sí lo cree el Presidente.
Como fuere, en los últimos días, Bullrich se despegó de los hermanos Milei, que vienen bancando a como dé lugar a Adorni. Así como también, se despega de las estrategias parlamentarias que impone la secretaria General de Presidencia. Tampoco comulga con las agresiones a la prensa y con la mirada en torno el rumbo de la economía y lo hace saber.
Sea por supervivencia o un intento para reorientar al Gobierno, que desde hace dos meses está a la deriva, la senadora jugó fuerte y le dio más motivos a Karina Milei para seguirla de cerca. Porque, ante todo, Patricia Bullrich es bullrichista.




