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P.D. James, todo menos novela negra

Si uno se ciñera al título, concluiría que la «reina del policial británico» no sabe nada de novela negra. Si uno se pone a hojear su libro encuentra apenas 13 páginas dedicadas a generalidades sobre Dashiell Hammett y Raymond Chandler, padres del género, y unos párrafos a postular como heredera a su amiga Sara Paretsky. Ni una palabra sobre James Cain («El cartero llama dos veces»), Jim Thompson, Patricia Highsmith, James Hadley Chase, William Irish o James Ellroy, entre otros autores extraordinarios. Se puede suponer que la novelista británica siente repulsión por los «escritores del otro lado del Atlántico». Pero de Europeos sólo se encontrarán dos líneas elogiosas dedicadas a Georges Simenon, y la idea de que «la popularidad del sueco Henning Mankell debe de haber aumentado desde la reciente y exitosa aparición de su detective Kurt Wallander en la televisión británica, interpretado por Kenneth Branagh». No hay una mención a Stieg Larsson y su trilogía «Millenium», ni a los italianos Leonardo Sciacia o Andrea Camillieri, ni a los franceses Boris Vian y Fred Vargas. Pocas posibilidades entonces de que apareciera un español o algún latinoamericano.
¿De qué novela negra habla? ¿Sufrió un ataque de chauvinismo? Nada de eso. Simplemente, la señora James cumplió con el pedido de la oxfordiana Biblioteca Bodleian de que escribiera sobre narrativa británica de detectives para ayudar a la institución. Por eso el título original del libro es «Charlando sobre la ficción detectivesca», un género que desde los tiempos de Dickens, Wilkie Collins y Conan Doyle fue forjado y dominado por escritores ingleses hasta los años 40. Fueron los autores que abundaron en la colección «El Séptimo Círculo» dirigida por Borges y Bioy Casares. Novelas de enigma, donde el lector tanto como el detective tienen que descubrir al asesino, siguiendo convenciones estrictas y reglas claras. Una línea marcada por grandes arquetipos como Sherlock Holmes o el Padre Brown, y lo que más ha podido permitirse P.D. James es una investigación con crítica social, sin dejar la elegancia.
Si bien P.D. James se limita a ese universo narrativo, su libro atrae al contar de la novela de enigma británica con pinceladas irónicas. Por caso, al destacar a «Cuatro mujeres formidables»: Agatha Christie, Dorothy Sayers, Margery Allingham y Ngaio Marsh, no deja de lanzarles sabrosos dardos del tipo «Agatha es una ilusionista que coloca sus personajes de cartón boca abajo y los mueve con pragmática astucia, pero si bien sus artificios de solución final son más ingeniosos que verosímiles tiene el mérito de entretener a millones de personas».
A los 90 años la Baronesa James de Holland Park, Par del Reino en el sector Letras de la Cámara de los Lores, sabe que mucho ha de cambiar el relato policial. Y eso tiene que ver tanto con el cine («que hizo predominar la acción»), como con las nuevas tecnologías («el libro digital acaso haga escribir policiales de otro modo») tanto con la difusión de la violencia («hay más violencia en el mundo y la TV la acerca a cada instante») como los avances científicos («el ADN revolucionó la investigación criminal»). Para Phyllis Dorothy James el policial seguirá siendo best seller porque «proporciona emociones, misterio y humor, atendiendo a necesidades humanas esenciales que son sencillas celebraciones de la razón y el orden en un mundo cada vez más complejo y descontrolado».
M.S.


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