19 de diciembre 2014 - 00:00

Peligro de complacencia

Peligro de complacencia
 Aún no finalizó el 2014, pero ya podemos anotar quiénes serían los grandes ganadores y perdedores del año. Con una suba de casi el 48% (en dólares) lideran los contratos de café y las acciones chinas, seguidas por un 21% de la deuda portuguesa y las acciones indonesas, 19% de la Bolsa turca y 15% de la deuda española. En la vereda de enfrente, el precio del petróleo se ha derrumbado un 45%, las acciones griegas 31%, la plata 20% y el precio del cobre 16%. Pero ésta es una foto estática que no aporta más que lo anecdótico. Cuando analizamos lo ocurrido en el último año (o el promedio móvil de seis meses) el rendimiento de los activos menos riesgosos (de baja volatilidad) ha superado sistemáticamente el de los de alto riesgo. Una prueba de esto es que la clase de activos que más subió son los bonos europeos y norteamericanos, mientras lo que menos lo hicieron fueron energía, metales y los mercados bursátiles más riesgosos. Lo que esto refleja, es una caída en el "apetito por el riesgo" y el crecimiento de la incertidumbre y el temor a un nivel que se percibía desde 2012 (no se busca "tasa" o rendimiento, sino seguridad), aun cuando no se vean razones objetivas para nada parecido al pánico. Si bien la suba de los commodities, la tasa, las acciones (ayer el Dow trepó el 2,43% a 17.778,15 puntos), y en particular los activos moscovitas pueden dar idea de una jornada "normal", las palabras del Premier de Rusia en su discurso anual, advirtiendo a la comunidad europea que: "¿Quieren ellos una fuente estable y segura de energía desde Rusia que ellos necesitan desesperadamente?", "Si no la quieren no la tendrán", "No hay otra fuente de energía (para los europeos) que las de Rusia"; demuestra que la situación geopolítica está lejos de estar calmada. Es importante entender que la economía norteamericana apenas se está recuperando. El crecimiento trimestral promedio del PBI entre 1947 y marzo de 2009 es del 1,66%, el de salida de las 10 recesiones anteriores es del 2,50%; pero el post-crisis 2008 es del 0,97% con un máximo de 1,67%. Sin darnos cuenta, nos hemos vuelto complacientes y eso siempre es peligroso en los mercados.

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