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Peligro: Hollande y Aubry, forzados a prometer de más
La nula afinidad entre François Hollande y Martine Aubry se vio expuesta cuando el primero dijo que su rival era «mentirosa», y ésta calificó al otro precandidato como «blandengue».
Para el principal partido opositor francés, se trata ahora de no poner en riesgo a último minuto con una disputa interna el éxito logrado en la primera vuelta. Con la unidad está en juego nada más y nada menos que el proyecto «caída de Sarkozy». Según las recientes encuestas, el Partido Socialista tiene buenas probabilidades de ganar las elecciones presidenciales del año próximo.
Las expectativas de los socialistas ni siquiera cayeron después de que el exdirector gerente del FMI Dominique Strauss-Kahn, el gran favorito a convertirse en el rival de Sarkozy, quedó fuera de la carrera tras ser arrestado y acusado por presunta violación en Estados Unidos.
Pero justamente estas perspectivas de ganar son las que podrían inducir a los aspirantes a disputarse en los próximos días el voto de los izquierdistas, apelando a duras acusaciones.
Que no se quieren es algo que nunca ocultaron el que fue durante años presidente del partido y su sucesora, Aubry, de 61 años. Ésta calificó de «blandengue» a Hollande, de 57. Él, por su parte, la acusó de «mentirosa». Ahora, el que inclinará la balanza será Arnaud Montebourg, de 48 años. Con su campaña crítica a la globalización consiguió en la primera vuelta sorpresivamente el 17 por ciento de los votos. Se espera que ahora aconseje a sus seguidores votar el domingo por Aubry. Ella, al igual que Montebourg, se coloca en el ala izquierda del partido.
«Hollande no tiene motivos para entusiasmarse, aún cuando ganó la carrera de la primera ronda electoral», comentó ayer el diario Le Figaro, cercano al Gobierno de Sarkozy.
La acusación de Aubry y Montebourg está lista. El contenido: «Hollande es demasiado complaciente. Con él la izquierda perdería su espíritu», escribió el periódico.
Para el jocoso hijo de un médico de Normandía, la situación podría ser difícil. Si bien los encuestadores le pronosticaron un éxito también en la segunda ronda, para la primera habían previsto una mayor ventaja frente a Aubry. La diferencia es, según los datos preliminares, de 8,5 puntos porcentuales.
El propio Hollande admitió ayer que el resultado de la segunda vuelta está abierto.
No hay grandes diferencias entre los programas de los dos rivales. Tanto Hollande como Aubry son considerados partidarios reformistas de una política más amigable con los trabajadores, así como proeuropeos.
Sólo en temas como la energía nuclear hay grandes diferencias de opinión. Aubry, quien recibió el respaldo de Strauss-Kahn, prometió abandonar la energía atómica, mientras Hollande dijo que en principio la reducirá.
Para la organización ecologista Greenpeace, las dos posiciones son poco convincentes.
Entretanto, la dirigencia del partido intenta promover un buen clima. Más de 2,5 millones de personas participaron en las primeras elecciones primarias del Partido Socialista en Francia, lo que constituyó «un éxito histórico», indicó el presidente interino de la agrupación, Harlem Désir.
En 2012, más de 45 millones de franceses votarán para elegir al próximo presidente.
Hasta el diario Libération, de tendencia izquierdista, advirtió ayer a los socialistas que no deben ser demasiado optimistas.
«Nicolas Sarkozy es un competidor excepcional, que pondrá a sus tropas en posición de combate, aun cuando actualmente no tiene buenos resultados en las encuestas», indicó el periódico. «El Partido Socialista no ganó de ninguna manera el domingo las elecciones presidenciales», enfatizó.
Agencia DPA


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