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Peralta desaira a Cristina y no compartirá acto
El mandatario, en cambio, tendrá agenda institucional estratégicamente centrada, desde hoy y hasta mañana, en la ciudad de Puerto Deseado.
«Esperamos que tenga una buena estadía; yo no voy a estar porque fui acusado de espiarla y no me parece que tenga que estar en el palco para que la Presidente se sienta mal o incómoda con el jefe de la banda que la espió», ironizó ayer Peralta.
«Espero que su visita sirva para que todos los que van a estar puedan conversar con ella y plantearle, por ejemplo, que nos devuelva los $ 70 millones que nos sacaron entre enero y junio», disparó.
De la ceremonia en El Calafate serán de la partida, en cambio, el vicegobernador Fernando Cotillo -de buena sintonía con la Casa Rosada-; el intendente local, Javier Belloni; y funcionarios y legisladores nacionales y provinciales.
Precisamente, ese enclave fue el último que vio juntos en un acto público a la jefa de Estado y al gobernador. Fue el pasado 15 de febrero, en el marco de la Fiesta del Lago, según lo reseñado por Opi Santa Cruz.
Por de pronto, mañana la Presidente tiene previsto estrenar el Centro Cultural construido por el municipio, al tiempo que también prometió su concurrencia al acto de puesta en marcha del Museo del Juguete, un emprendimiento privado en la localidad donde la jefa de Estado tiene su residencia.
En los últimos meses se acrecentó el enfrentamiento entre Peralta y el kirchnerismo, al punto que la Legislatura, que le es adversa, le negó sistemáticamente el aval a proyectos de endeudamiento para acceder a fondos frescos.
La más reciente pretensión de Peralta es que lo autoricen a tomar un empréstito por $ 250 millones para poder pagar los salarios de diciembre y el segundo medio aguinaldo.
En esa línea, su ministro de Economía, Ariel Ivovich, remarcó que la reciente extensión de las concesiones con YPF -que contempla el pago de un canon en cuotas por más de u$s 400 millones- no alcanza para garantizar los compromisos mínimos del Estado. En las últimas horas, Peralta insistió en la necesidad de que el Parlamento le apruebe la toma de deuda pública y el paquete fiscal completo.
«Se está hablando de que nos van a aprobar 250 millones de pesos, eso es lo que pedimos para garantizar aguinaldos y salarios (aunque) desgraciadamente es un préstamo más caro que el anterior; veo que algún legislador está proponiendo alguna modificación, pero de todas maneras no va a alcanzar», dijo.
La presión es fuerte: la combativa y multisectorial Mesa de Unidad Sindical enfatizó que pretende que el asfixiado mandatario les conceda un incremento salarial -no lo hubo aún este año- antes de que expire 2012, una aspiración hoy por hoy casi utópica.


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