12 de noviembre 2010 - 00:00

Periféricos, la cumbre de la interactividad

De acuerdo con la información difundida en los Estados Unidos estos días, el periférico de la consola Xbox 360 de Microsoft, el Kinect, desapareció de los exhibidores pocas horas después de ser puesto a la venta, sobre todo a partir de las buenas impresiones difundidas por sus usuarios a través de Internet. El Kinect incorpora una sofisticada tecnología de detección de sonidos y movimientos, con lo que quien lo posea puede jugar en su consola utilizando la voz y el cuerpo, e incluso ver programas de entretenimiento o películas en tamaño gigante.

A diferencia de lo que se especulaba, el periférico es un sofisticado sensor que detecta la posición y los movimientos del usuario en un espacio tridimensional, reproduciéndolos en el entorno de aquellos juegos específicamente diseñados para la nueva tecnología. A través de una base motorizada, el Kinect sigue los movimientos del usuario, utilizando dos cámaras y un proyector, para captar y reproducir, respectivamente. Lo sorprendente del aparato es su capacidad de reconocer y proyectar una gran variedad de movimientos, aunque en algunos casos, las posiciones de los usuarios -y del aparato en sí mismo- pueden complicar la detección. Por ejemplo, para que dos usuarios puedan utilizar el Kinect en un juego, deberán estar separados por, al menos, dos metros de distancia entre ellos.

Según el «Washington Post», en un artículo publicado el pasado 4 de noviembre, la experiencia con el Kinect es similar a la de la Wii, de Nintendo, aunque sin el riesgo de «hacer volar» el control remoto de la consola.

Más allá de los detalles técnicos, los costos son otro punto a considerar. Si bien el dispositivo se comercializa a 150 dólares por unidad, los juegos disponibles para esta tecnología son bastante costosos, al menos por ahora. Quizás el aporte más interesante, tanto del Kinect como de la Wii, es que requieren cierta actividad física por parte de sus usuarios, lo que puede transformarlos en una opción válida frente al pronunciado sedentarismo que implica el mero manejo de un joystick. La interactividad ha llegado para quedarse.

Horacio Moreno

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