31 de octubre 2012 - 00:00

Piel Naranja

En M19 Tucumán hizo valer su mística frente a Córdoba y gritó campeón

Tarde tucumana . El plantel de M19 junto al cuerpo técnico y dirigentes celebra la obtención del título.
Tarde tucumana . El plantel de M19 junto al cuerpo técnico y dirigentes celebra la obtención del título.
Como si fuera ver jugar al Cheto Santamarina, el gordo Le Fort o a Pablo Garretón pero en la adolescencia. A puro maul, con juego corto, jugando a lo Tucumán, los Naranjitas se recibieron de Naranjas y consiguieron el título M19 al derrotar a Córdoba por 16 a 10 en un durísimo partido. Cuando llegó el final en Urú Curé, los tucumanos dieron rienda suelta a su alegría ya que esta camada se consagró bicampeona, al haber obtenido el título M18 el año pasado.

La Naranjita fue construyendo su victoria con paciencia. Le propuso un juego táctico, de mucho contacto a un equipo cordobés que nunca pareció sentirse cómodo.

El campeón tuvo la eficiencia para golpear a su rival en los momentos justos. Si bien comenzó perdiendo por un penal convertido por Joaquín Zamorano para los Doguitos, inmediatamente pudo empatar a través de un drop de Ricardo Sauze Valdez. Y después vino un golpe muy duro de asimilar para los locales: el try sobre el epílogo de la primera parte apoyado por Panchito Zacher y la posterior conversión del siempre confiable Santiago Rez Masud. Con esa ventaja y con un espaldarazo anímico importante se fue al descanso. El comienzo del complemento tuvo a un Tucumán que no se refugió cerca de su ingoal. Fue inteligente para mantenerse lejos y demostró cierta superioridad que se transformaron en dos penales más convertidos por Rez Masud, que luego malogró un par producto del intenso viento. Pero en 10 minutos la cosa se le puso negra. Y no era por los nubarrones que cercaban el cielo de Río Cuarto. Sino que fue por el try de Santiago Masjoan para Córdoba a los 21 minutos y la expulsión de Lucas Belloto 9 minutos después. En los últimos 10 minutos

Los Naranjitas dejaron de lado la frialdad y se arremangaron para esperar la embestida de su rival que fue para adelante como un toro enceguecido, pero sin muchas ideas. A puro tackle y patada el equipo del norte del país terminó despejando todos los peligros y festejó un nuevo logro. Uno más para el rugby tucumano que pare-ce tener el futuro asegurado.