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Piñera pidió perdón a Chile por sus errores
«Sé que hemos cometido errores y pido perdón por ello», subrayó el mandatario al entregar su informe al Congreso, en medio de carteles a favor y en contra de su Gobierno en el hemiciclo y la ausencia de dos senadores de oposición en protesta por el clima político.
Sus palabras, con llamados a la unidad y centradas en sus logros, fueron respondidas desde el exterior del recinto por una marcha de miles de trabajadores y estudiantes por mejoras sociales.
«Hemos vivido un clima de confrontación», dijo Piñera en alusión a las miles de manifestaciones realizadas contra su gestión desde 2011 que derrumbaron el apoyo ciudadano.
Piñera, quien prometió llevar al país al desarrollo en su campaña, además lamentó el golpe que significó para su gestión el terremoto de febrero de 2010, el quinto más grande en el mundo.
«El costo material de esa tragedia alcanzó los 30.000 millones de dólares, un 18% de nuestro Producto Bruto Interno, la mayor pérdida patrimonial de nuestra historia», describió.
«Gobernar nunca ha sido fácil y nos ha tocado particularmente duro: el terremoto, las manifestaciones con una ciudadanía más exigente y la crisis económica internacional», enumeró.
Asimismo, defendió que su Gobierno está entregando 140 viviendas sociales por día y que ya completó la reconstrucción de miles de escuelas y obras viales, cifras cuestionadas por la oposición.
Piñera, tras dos marchas de 80.000 estudiantes en la capital en las últimas semanas por educación gratuita y de calidad, remarcó en su informe los esfuerzos por ampliar becas y recursos en educación, pero sin hablar de enseñanza gratuita.
El mandatario, tras opinar que Chile alcanzará el desarrollo en unos seis años, recordó que superar la pobreza fue una de las promesas de su campaña, en un país donde uno de cada seis chilenos vive en esa condición pese a que el país integra la OCDE. «Los salarios están creciendo a más del 6% anual superando en más del 2% la inflación», señaló el mandatario, quien recordó que el desempleo bajo del 7% al 6,6%.
Además, anunció un bono especial por el alza de un 10% de los alimentos, a distribuir en 1,5 millón de hogares de menores recursos.
El discurso de Piñera llegó luego de una semana de diatribas entre el Gobierno y la oposición por ataques oficialistas a la expresidenta socialista Michelle Bachelet, amplia favorita para los comicios de 2013 pese a que ella aún no confirmó su candidatura. Aunque crece a tasas del 6% con un inflación anual del 3,5% y casi sin deuda pública, Chile posee una desigual distribución del ingreso, que está en la base de los conflictos civiles, regionales, ambientales y estudiantiles que encara.
En cifras, 10% más rico acapara el 40% del ingreso, mientras la mitad más pobre apenas accede a un 18% de él, según cifras oficiales.
Los legisladores de la opositora Concertación, quienes habían amenazado con «acciones» de repudio y pedidos de desagravio por el intento del oficialismo de inculpar a Bachelet en la cadena de errores de la alerta de tsunami en febrero de 2010, se limitaron a un protesta silenciosa con carteles, que iban escribiendo y exhibiendo a medida que el mandatario hablaba. Los senadores opositores Eduardo Frei y Alejandro Navarro decidieron no concurrir a la sesión en rechazo al episodio con Bachelet, actitud calificada de «impresentable» por el presidente de la oficialista Unión Democrática Independiente (UDI), Patricio Melero.
Las reacciones tras el discurso fueron diversas. Entre ellas se destacó la del titular del Partido Socialista (PS), Osvaldo Andrade, quien consideró «un abuso escuchar durante dos horas y media un conjunto de apreciaciones» en las que «el presidente no se hizo cargo de los problemas». Por el contrario el líder del oficialista Renovación Nacional (RN) Carlos Larraín, juzgó la gestión de Piñera como «aplastante».
En tanto, una manifestación que reunió a unos 8.000 personas fuera del parlamento terminó con graves enfrentamientos que dejaron dos policías heridos, destrozos y decenas de detenidos.
Agencias DPA, AFP, ANSA y EFE


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