PJ: intrigas por el “vacío” que deja Balestrini

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Daniel Scioli voló, anoche, a EE.UU. y explicitó, en términos formales, la ausencia de Alberto Balestrini: legó, antes de tomar altura, la «firma» en Federico Scarabino, vice primero del Senado que quedará, hasta el regreso, a cargo de la gobernación.

Lineal, reglamentaria, la sucesión institucional del matancero -que permanece internado en estado grave y con pronóstico reservado en el hospital San Martín de La Plata- en el Senado es automática y mecánica: delega su rol en el vice primero, en este caso, Scarabino.

El viernes -luego de varias charlas desde la internación del vice-, el dirigente de Quilmes habló con Scioli para combinar los términos de la ausencia. Serán algo más de 48 horas. El martes a la noche estará de vuelta como parte de la comitiva de Cristina de Kirchner.

A pesar de la conmoción, algunos procedimientos deben avanzar más allá de la espera de la recuperación de Balestrini, sobre la que Scioli, ayer, emitió un diagnóstico optimista. «Yo soy optimista, tengo fe que va a salir de su cuadro crítico y que vamos a poder encarar una segunda etapa de rehabilitación y recuperación», dijo el gobernador.

De todos modos, a la espera de eso, con el año legislativo recién iniciado, el Parlamento debe cumplir con sus trámites. Se tratará, claro, de una continuidad del estilo que le impuso Balestrini al Senado.

En el último tiempo, Scarabino se había convertido en uno de los laderos más cercanos al matancero. Fue, de hecho, con quien almorzó el vice junto al ministro de Desarrollo Social, Baldomero «Cacho» Álvarez, el miércoles al mediodía antes del ataque.

Ex ministro, ex intendente de Quilmes y senador desde 2005, Scarabino opera como un líbero y se alineó con Balestrini. Ahora, según le transmitió a su entorno, se limitará a un rol institucional de acompañamiento a la gestión de Scioli y de Cristina de Kirchner.

El dato no es menor: autónomo y con posturas propias, Scarabino supo exponer algunas visiones que generaron conflicto con la gobernación y la Casa Rosada. Por eso, en esas horas, transmitió una indicación de alineamiento pleno.

Hay, sin embargo, un capítulo más espinoso y tiene que ver con el PJ bonaerense que Balestrini preside: su segundo es Hugo Moyano mientras que el secretario general es Hugo Curto y el adjunto, Osvaldo Goicochea. Esa mesa deberá, por un tiempo, actuar sin el matancero.

Es el gran interrogante porque Balestrini había logrado equilibrar posiciones y conducir al peronismo sin estridencias. A cualquiera de los otros actores, aun a Moyano con su poder, se le complicará conducir el PJ.

Lo sabe Kirchner que, luego de unos tironeos con el vice a fin del año pasado, se esforzó por retomar un vínculo fluido y estable.

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