29 de diciembre 2011 - 00:00

Pobre y malo, postal 2011

Pobre y malo, postal 2011
La semana se siguió oyendo sin siquiera levantar la guardia: un virtual «nocaut» parado, para el sistema bursátil global. En este caso, no será un árbitro, pero sí el calendario, el que se encargará dentro de unas horas de frenar la golpiza que han recibido los activos accionarios en estos doce meses. Desde el exterior -ya sin saber qué diablos poder decir- se argumentaba que la nueva caída de ayer se debía: a que los operadores dejaron de actuar en estos días, como reservándose para 2012. (Una pavada, de las tantas, acaso con admisión por tratarse del «Día de los Inocentes».)

Europa amagó con despegar, después cayó en picada y anotando -en general- bajas del uno al dos por ciento. En Wall Street tampoco existió ningún recurso a la mano para separarse del resto y se deslizó el 1,14 por ciento en su marca. Que fue asumida -y corregida- por el Bovespa, llevando la baja al 2,5 por ciento (de las más duras de la víspera). Con tal mano que le llegaba, el siempre debilitado Merval no tenía chance alguna. Y de tal forma, tocó mínimo de 2.411 puntos, con el máximo en 2.465 y cerrando en 2.424: muy cercano a peligrar el piso de los 2.400, en la clausura definitiva que se producirá hoy. Diferencias muy parejas, con 27 papeles en alza y 29 en baja.

La baja porcentual de ayer, con el 1,27%, afirmó al Merval en la zona de la pérdida superior al 30% en 2011 y siendo el más perjudicado, entre los mercados de cierto recorrido histórico (fuera de los exóticos). Volumen que se contrajo a $ 36 millones y prometiendo para hoy un final que resuma bien el ejercicio: poco, pobre, malo. Con la Bolsa, nos veremos ya en 2012. ¡Salud!

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