22 de diciembre 2011 - 00:00

Por carta, Martínez embistió contra fiscal

Osvaldo Martínez, el hombre acusado del cuádruple crimen en la ciudad de La Plata, envió ayer una carta en la que reitera su inocencia y negó que insultara a su novia Bárbara Santos, una de las víctimas.

«Jamás le dije nada a Barby, jamás la insulté», dice la carta y sigue: «Cuando salía, Sofía (una de las testigos que lo acusan de haber maltratado a Santos) se apretaba (sic) a tres o cuatro en la misma noche, y por supuesto no la dejaba (a Bárbara) ir a bailar con ella. ¿Qué novio lo permitiría?»

La carta continuaba: «Una vez discutíamos de política y ella se enojó cuando le dije: Si no tenés la capacidad mental para hablar conmigo, no lo hagas ni me grites». Y agrega: «No siento que estoy preso, siento que estoy secuestrado. No pongo en duda tu capacidad (por su abogado Julio Beley), sos un excelente profesional, pero veo que el fiscal (Álvaro Garganta) no busca la verdad, sino la comodidad».

«Dicen que una segunda persona mató por mí y yo me quedé haciendo de campana; entonces, ¿por qué el juez escribe que las muertes de Micaela (Galle), Susana (de Bartole) y Marisol (Pereyra) se produjeron para que no me reconozcan? ¿Si yo supuestamente estaba afuera?», sigue el escrito. Sobre el remisero Marcelo Tagliaferro, quien lo identificó en rueda de reconocimiento opinó: «No tiene gollete lo que dice. El tipo me vio en el diario y en todos los canales. Propongo una rueda de reconocimiento nueva, pero sólo con la voz, la cara tapada y el torso descubierto».

Además se refirió a las declaraciones del vecino Oscar Paniagua, que lo habría visto llegar a su casa de Melchor Romero el día del crimen a la 1.40: «Eso pasó la noche del viernes, no la del sábado. Él me vio llegar la noche del viernes y se confundió».

Por su parte, un patrullero de la comisaría de Melchor Romero que custodiaba la casa del karateca Osvaldo Martínez, detenido por el cuádruple crimen de La Plata, fue atacado con una piedra que astilló el parabrisas.

El hecho ocurrió el martes a la noche en la puerta de la casa del imputado, en la calle 156, entre 525 y 526, de Melchor Romero, donde hay una consigna policial. En un principio y dadas las consecuencias del impacto en el parabrisas blindado, la Policía pensó que se había tratado de un balazo y se convocó a la Policía Científica.

Sin embargo, el perito llegó a la conclusión de que el vidrio se astilló por el impacto de una piedra que pudo haber sido lanzada con una gomera, según reveló un jefe policial. Si bien en un principio se pensó que podría ser algún tipo de atentado o acto intimidatorio, fuentes de la Jefatura Departamental La Plata no descartan que haya sido obra de un bromista o de algún habitante de la zona al que le molesta la presencia policial en esa cuadra que está cercana a un barrio de emergencia.

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