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Por la crisis, crece la venta ilegal de teléfonos celulares
Abundan los locales en pleno centro porteño que ofrecen una amplia variedad de celulares robados.
Una de estas operaciones es la del «desbloqueo», procedimiento necesario para usar un celular que fue robado. Es que una vez que la víctima denuncia el robo de su móvil ante su compañía de telefonía, ésta activa un proceso de «bloqueo» por el cual ese aparato queda inutilizable. Pero la tecnología de los piratas informáticos es tan avanzada que hay programas que permiten volver a usar cualquier modelo que haya sido denunciado. Este mecanismo lo realiza un gran número de comercios -muchos localizados en el microcentro y en la calle Florida-.
El costo de este «servicio» varía según el precio del móvil: cuanto más costoso es el aparato, más se debe pagar. Por ejemplo, desbloquear un Motorola V3 cuesta apenas $ 25, mientras para el teléfono Treo de Palm, la cifra alcanza los $ 300.
Otro servicio adicional para aquellos que adquieran un celular usado es la «liberación», que permite usarlos con cualquier compañía de telefonía móvil y no sólo con aquella con la que se adquirió inicialmente la unidad. Los precios y la operación son casi los mismos que los del desbloqueo.
Para completar el circuito del mercado ilegal de celulares, también se ofrecen chips prepagos. Basta con viajar en cualquier línea de tren para que, entre los vendedores de galletitas, gaseosas y llaveros, aparezcan los que ofrecen las tarjetas SIM de cualquiera de las tres proveedores de telefonía móvil por tan sólo $ 5.
¿Cómo consiguen los vendedores esta pieza clave para que un celular funcione? El mecanismo es fácil. Según explicaron a este diario desde una compañía de telefonía móvil, son los propios agentes oficiales los que abusan de su posibilidad de comprar en forma mayorista los chips, para luego revenderlos en el mercado negro.

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