18 de mayo 2009 - 00:00

Por la crisis, crece la venta ilegal de teléfonos celulares

Abundan los locales en pleno centro porteño que ofrecen una amplia variedad de celulares robados.
Abundan los locales en pleno centro porteño que ofrecen una amplia variedad de celulares robados.
El mercado negro de celulares en la Argentina es cada vez más variado. En muchos comercios ya los venden robados, usados y hasta con chips listos para ser usados, y con tanta naturalidad como si vendieran un producto de manera legal. Falta solamente que lleguen al país las imitaciones de los celulares más caros, que se fabrican en China y ya se venden en Europa y en Estados Unidos, para completar este negocio que ni siquiera la crisis pudo frenar.

Es que, según fuentes del mercado, gracias a la incertidumbre económica, en los últimos meses el negocio de los móviles ilegales se volvió más rentable, ya que hay más consumidores dispuestos a adquirir bienes baratos, aun sabiendo que tienen un origen sospechoso.

Por eso ya no es necesario dirigirse a las «cuevas» cercanas a las grandes terminales de transporte como Once, Retiro o Constitución para adquirir un ejemplar ilegal. El fenómeno llegó también a zonas más residenciales como Belgrano y Devoto.

¿De dónde sacan los comercios estos teléfonos? Según fuentes del mercado, trabajan en conjunto con arrebatadores a los que les pagan cerca de $ 50 por cada aparato que logran robar.

Pero el trabajo de éstos no es improvisado. Según un comerciante de plaza Constitución -zona donde abunda el comercio ilegal de celulares-, los ladrones trabajan a pedido. Desde los mismos comercios les señalan cuáles son los modelos que deber arrebatar, que en general son los más demandados por los consumidores: los que cuentan con cámara de fotos, de video y mp3.

Pero la venta ilegal de aparatos alimenta otro negocio igual de espurio: el de los servicios que permiten operar con celulares truchos.

Una de estas operaciones es la del «desbloqueo», procedimiento necesario para usar un celular que fue robado. Es que una vez que la víctima denuncia el robo de su móvil ante su compañía de telefonía, ésta activa un proceso de «bloqueo» por el cual ese aparato queda inutilizable. Pero la tecnología de los piratas informáticos es tan avanzada que hay programas que permiten volver a usar cualquier modelo que haya sido denunciado. Este mecanismo lo realiza un gran número de comercios -muchos localizados en el microcentro y en la calle Florida-.

El costo de este «servicio» varía según el precio del móvil: cuanto más costoso es el aparato, más se debe pagar. Por ejemplo, desbloquear un Motorola V3 cuesta apenas $ 25, mientras para el teléfono Treo de Palm, la cifra alcanza los $ 300.

Otro servicio adicional para aquellos que adquieran un celular usado es la «liberación», que permite usarlos con cualquier compañía de telefonía móvil y no sólo con aquella con la que se adquirió inicialmente la unidad. Los precios y la operación son casi los mismos que los del desbloqueo.

Para completar el circuito del mercado ilegal de celulares, también se ofrecen chips prepagos. Basta con viajar en cualquier línea de tren para que, entre los vendedores de galletitas, gaseosas y llaveros, aparezcan los que ofrecen las tarjetas SIM de cualquiera de las tres proveedores de telefonía móvil por tan sólo $ 5.

¿Cómo consiguen los vendedores esta pieza clave para que un celular funcione? El mecanismo es fácil. Según explicaron a este diario desde una compañía de telefonía móvil, son los propios agentes oficiales los que abusan de su posibilidad de comprar en forma mayorista los chips, para luego revenderlos en el mercado negro.

Dejá tu comentario