8 de marzo 2011 - 00:00

Por qué el dominó se trabó en Gadafi

El Cairo - La revuelta popular contra Muamar Gadafi, que tiende a transformarse en una guerra civil, contrasta con el desenlace relativamente pacífico de las revoluciones de Túnez y Egipto, inspiradoras de la ola de protestas contra los regímenes autoritarios de la región.

La detención, el 15 de febrero, del abogado Fethi Terbil desencadenó la revuelta contra Gadafi. Los medios de comunicación pensaban que el líder libio sería derrocado por manifestantes pacíficos, como lo habían sido anteriormente los presidentes tunecino, Zine El Abidine Ben Alí, y egipcio, Hosni Mubarak. Pero la violencia de la represión dirigida por el régimen de Gadafi o la formación de «frentes» mostraron que en Libia las cosas serían distintas a lo ocurrido en Túnez y Egipto.

«Lo que está teniendo lugar ya es una guerra civil», estimó Arshin Adib-Moghadam, especialista de Libia en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de Londres. «Ninguna de las dos partes retrocede, por lo cual es muy probable que haya una larga guerra de desgaste», añadió. Tras la rápida defección de jefes militares y soldados y las renuncias de ministros (Interior y Justicia) y embajadores, se pudo pensar que el régimen se vendría abajo. «Pienso que Gadafi había previsto que habría defecciones en las Fuerzas Armadas», estimó Fred Wehrey, de la estadounidense Corporación RAND.

Dichas defecciones se produjeron sólo en ciertas regiones, en particular en el este del país, donde se concentran opositores históricos al régimen. Barrios de Trípoli y de ciudades situadas al sur de la capital también intentaron sublevarse durante las dos primeras semanas de protesta, pero fueron doblegados por el régimen, como ocurrió en Zauiya (oeste).

El «guía de la revolución» desplegó en Zauiya una brigada de elite bajo el mando de uno de sus hijos, Jamis. Médicos relataron escenas de guerrilla urbana y un «baño de sangre», con tanques disparando en las calles. «Parte de la estrategia se basa en instaurar un clima de terror para que la población no apoye a la oposición», explicó Wehrey.

«La oposición está insuficientemente equipada, pero lucha con determinación. Da la impresión de que está empezando a usar tácticas de guerrilla», afirmó Adib-Moghaddam. Para los expertos, el conflicto podría durar mucho tiempo, ya que las características del territorio libio y el estado de las Fuerzas Armadas y la insurrección imposibilitan grandes ofensivas.

«Ninguno de los bandos puede conquistar un territorio y mantenerlo. Cuando se conquista un territorio, hay que poder consolidar las posiciones y mantenerlo de modo duradero», indicó Wehrey. Los combates fueron intensos en torno a las ciudades de las zonas petrolíferas del este del país. Así, el régimen quería conquistar Brega, en la parte oriental del país, para controlar el petróleo y «cortar» la electricidad de Bengasi, centro de la insurrección.

Por su parte, los insurrectos procuran cortar los recursos del líder libio que suele darle dinero a la población para obtener su apoyo. «A corto plazo, la familia Gadafi tiene suficientes recursos para mantener el país a flote. No creo que se lo pueda derrocar o que vaya a renunciar por motivos económicos», declaró Adib-Moghadam.

Agencia AFP

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