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Portazo de la UCR (por ahora) al acuerdo con Macri o Massa
TRAS HORAS DE DEBATES EN SAN FERNANDO SE DECIDIÓ RATIFICAR UNEN, PERO CON CAMBIOS. SEGUIRÁN PACTOS EN PROVINCIAS
Ángel Rozas, Ernesto Sanz, Julio Cobos, José Cano, Gerardo Morales y Ricardo Alfonsín. Parte de los casi 100 dirigentes que se encerraron ayer durante horas en un restorán de San Fernando para decidir la estrategia a seguir hacia 2015. Continuará acuerdo en UNEN, pero habrá cambios.
El encierro de radicales con catarsis partidaria incluida fue una de las muestras más acabadas de la gimnasia para el equilibrio que puede tener la UCR, incluso en medio de una crisis terminal. Una apuesta a la supervivencia partidaria.
Por eso, del almuerzo en San Fernando y las largas horas de debates cada uno de los participantes se llevó lo que fue a buscar:
•Julio Cobos impulsaba la idea de una fórmula propia con predominio radical dentro de UNEN rechazando un acuerdo con el massismo o el macrismo en las PASO. En el documento se asumió el compromiso de respaldar una fórmula radical.
• Gerardo Morales fue castigado dentro del partido por sacarse una foto con Massa en Jujuy e iniciar así una serie de acuerdos abiertos con el massismo, igual que el tucumano José Cano y otros casos que incluyen a Tierra del Fuego, La Rioja o Formosa con Luis Naidenoff. Ernesto Sanz hizo lo propio bendiciendo acercamientos con el PRO en otras provincias. Pero ayer el documento final de la cumbre dice claramente que esos acuerdos provinciales están ampliamente autorizados si sirven para reforzar la territorialidad de la UCR. Es decir, si los acercamientos con el massismo o el PRO suman para ganar elecciones provinciales.
Pero al mismo tiempo, el jujeño no logró que nadie levantara la idea de avanzar hacia unas PASO que integrarán a Massa y a Macri. En realidad, ayer se ponía en duda que Morales alguna vez hubiera sostenido en serio esa imposible y extraña opción o, si en realidad, siempre fue un artilugio de negociación.
•Ricardo Alfonsín entró pidiendo fortalecer UNEN y no avanzar en un acuerdo con Mauricio Macri o con Sergio Massa. Lo logró en el primer punto de la declaración. Pero también debe decirse que esa ratificación de UNEN traerá consecuencias: uno de los planteos más serios ayer y que quizá provocará una vuelta de la crisis en el futuro fue la necesidad de modificar la institucionalidad dentro de ese acuerdo entre partidos. Eso significa que los radicales les dirán a sus socios que no todos son iguales en UNEN y que el costo de esas diferencias dentro del radicalismo seducido por macristas y massistas deberá ser reconocido por socialistas, la izquierda y la Coalición Cívica.
Con ese menú de acuerdo general desplegado, lo único que les faltaba a los radicales era incluir una convocatoria a la Convención Nacional para refrescar las condiciones del acuerdo en UNEN. Ése es el único órgano partidario que puede decidir una alianza o autorizar a asumir compromisos electorales. Es el sello clásico que mantiene el juego de la legalidad en las decisiones.
Como adelantó ayer este diario, era difícil que apareciera en San Fernando un dirigente que se animara a plantear la ruptura partidaria.
Por eso, a pesar de las declaraciones previas en los medios, ninguno de los presentes se animó a pedirle a Sanz que se hiciera a un costado solicitando licencia en la presidencia partidaria si pretendía continuar con su idea de un acuerdo con Macri. Todo lo contrario.
El encuentro comenzó tarde, hacia las 14. Mientras los radicales comían el goulash de pollo y comenzaban las primeras conversaciones, desde afuera continuaba la seducción: Massa anunciaba que los intendentes que lo siguen en la provincia de Buenos Aires entregarían un bono a fin de año.
En la catarsis no hubo el ruido anunciado y, mucho menos, las peleas pensadas. De hecho, como en cualquier encierro radical, el documento final estaba pensado de antemano.
Hubo ausencias notorias, como la de Enrique Nosiglia, y otras no tanto, como la de Leopoldo Moreau, que ya no participa de encuentros partidarios. Esas dos ausencias le quitaron, debe reconocerse, cierto aire clásico a la reunión. En las mesas se desparramaron por grupos Oscar Aguad, Alfonsín, Sanz, Morales, Naidenoff, Mario Megri, Walter Ceballos, Oscar Aguad, Mario Barletta, Lilia Puig de Stubrin, Ángel Rozas, Miguel Bazze y Ricardo Buryaille, entre unos 80 convocados.
Cuando terminó el almuerzo, arrancaron discusiones de todos los colores, pero ninguna llegó a la violencia. El primer mensaje firme a favor de continuar en UNEN y no anunciar una ruptura fue el de Federico Storani, casi en línea con lo que pedía Alfonsín y marcando desde el vamos el ambiente.
Cobos, que insistía en la fórmula propia ya que una opción de acuerdo con otra fuerza lo deja fuera de cualquier posibilidad de armar fórmula presidencial, le mandó mensajes indirectos a Sanz: "El que está convencido gana seguro; el que no, puede ganar o perder".


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