Potente cuadro de soledad urbana

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Marcela Serrano «Nuestra señora de la soledad» (Bs.As., Alfaguara, 2012, 202 págs.)

Escritores trasnochados, maridos abandonados y una detective esquiva a todo estereotipo existente de esa profesión le dan fuerza a esta novela de la escritora chilena Marcela Serrano. Publicada en 1999 en México, donde la autora vivía debido a que su marido, el político socialista chileno Luis Maira, era embajador en ese país, ahora, 13 años después, recién llega a las librerías argentinas, luego que la anterior «Diez mujeres» se convirtiera en un sostenido best seller. «Nuestra señora de la soledad» poco tiene que ver, aunque se la presente de ese modo, con un relato policial. Con ritmo ágil, la historia transcurre entre Chile y México y le aporta un enorme realismo a asuntos complejos como la soledad en las grandes ciudades, la disfuncionalidad de las familias y la búsqueda de la personalidad. Y justamente el libro es la historia de una búsqueda.

La detective privada Rosa Alvallay toma el caso de la desaparición de Carmen L. Ávila, aclamada escritora de novelas policiales. Admiradora de Patricia Highsmith, casada con Tomás Rojas, un hombre influyente en el ámbito académico de Santiago de Chile, la autora desaparece en el aeropuerto de Miami sin dejar rastro aunque sí algunas buenas pistas. Es así como el misterio debe resolverlo una detective sin mayores pretensiones que llegar a fin de mes. No se trata de un personaje hábil para descifrar indicios, va siguiendo a una reciente línea de investigadoras de ciertas series televisivas, tampoco es atractiva físicamente. Su principal atributo es el arte de la conversación y una sensibilidad especial que, según Rosa Alvallay, «hace que las mujeres sean mejores detectives que los hombres».

La primera mitad de la novela es un viaje íntimo a la vida de la autora desaparecida. Esto incluye un desfile de personajes herméticos (como el esposo, rector de una prestigiosa universidad), enigmáticos (como la mejor amiga, que siempre dirá menos de lo que sabe) y directamente delirantes, como el escritor amigo de la escritora. Poco a poco se podrá conocer que esta autora que ha alcanzado la fama y el reconocimiento también oculta un pasado de viajes transformadores (al mejor estilo del extraordinario Roberto Bolaño), amores desaforados y contactos con activistas políticos adeptos al secuestro y la extorsión. En definitiva, un personaje absolutamente fascinante y con una trama policial que no es más que un pretexto para descubrirlo y disfrutarlo.

Este libro no tiene enigmas imposibles o planteos intrigantes, es por el contrario, una invitación para entender cuestiones psicológicas muy actuales como la necesidad de reinvención de las personas y la enajenación que éstas viven en las grandes urbes, donde un gran ejemplo es el Distrito Federal de México. Todos los personajes del libro son seres solitarios. Familias, parejas y amigos quedan rezagados en la soledad de caserones señoriales o departamentos céntricos de alquiler, sentimiento que no entiende de clases sociales.

Milton Merlo

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