29 de septiembre 2014 - 01:02

Prepararse para el nuevo ciclo político y económico

Prepararse para el nuevo ciclo político y económico
Tras un 2014 dictado en buena medida por la elevada incertidumbre, la recesión, fuertes dificultades para acceder a las divisas y una creciente intervención pública, 2015 asoma también complicado.

Es que en la medida en que no se resuelvan los desequilibrios que han apagado el crecimiento local (entre los que se destacan la elevada inflación, una importante distorsión de precios relativos, y el déficit fiscal), será difícil esperar un cambio en el escenario económico.

Obviamente, si lograra sellarse a principios de año un acuerdo con los holdouts, el panorama externo podría ser menos ajustado, lo que significaría cierto alivio para el acceso a las divisas, principalmente para importar. Esto supondría una actividad con algún margen para expandirse, pero bajo, siempre y cuando no aparezcan las correcciones de fondo.

Y tampoco pueden esperarse sorpresas favorables desde el frente externo, que estará dominado por precios de los commodities ya no tan altos, una economía brasileña poco dinámica, y una moderación del ciclo de superliquidez global de la mano de una suba de tasas de la Fed.

En cualquier caso, ya sea en mayor o menor medida, la volatilidad se mantendrá elevada en 2015. Esto volverá a suponer importantes desafíos para las empresas, tanto en el plano financiero, como a nivel productivo y comercial.



ESTRATEGIAS ALTERNATIVAS

En este contexto, las compañías deberán estar alertas y preparadas. No sólo para delinear estrategias alternativas que permitan minimizar los costos de un escenario regido por la incertidumbre, sino también para detectar las oportunidades que pueda presentar un escenario volátil pero de transición, de cara al cambio de gestión que se prevé para 2015.

En otras palabras, aquellas empresas que cuenten con buenos equipos y asesoramiento en todos los niveles que les provean información de calidad serán las que puedan leer con mayor claridad una coyuntura signada por múltiples desafíos, y con ello, adoptar decisiones adecuadas que permitan minimizar los riesgos y aprovechar oportunidades de negocios.

Además, dada la potencialidad que plantea el mediano plazo de la mano del "doble bono" con que cuenta la Argentina, la apuesta del año próximo debería orientarse a sentar las bases para el nuevo ciclo económico y político que se abrirá a partir de 2016.

Una posibilidad en este sentido puede ser la adquisición de empresas afines al negocio o incluso de actuales competidores, lo que puede resultar sumamente rentable en mercados que presenten potencialidad, pero que atraviesen dificultades en el contexto actual.

O también puede ser una buena opción estudiar proyectos de inversión que representen una oportunidad en el futuro, de manera de adelantarse y estar preparados para invertir cuando las condiciones sean más favorables.

(*) Director de abeceb.com

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