29 de diciembre 2008 - 00:00

Progres planean 2009 alejados de los Kirchner

El éxito de la aventura, a esta altura, es impredecible. El impacto, sin embargo, puede proyectarse: un amplio sector de la progresía, que alguna vez transitó por el Frepaso, y que tenía a Néstor Kirchner como referencia, no será parte del dispositivo oficial en 2009.
Hay, en el horizonte cercano, un dato clave: el día que, en Olivos, Carlos Chacho Álvarez le avisó al ex presidente no sólo que no estaba en sus planes volver a ser candidato, sino que ni siquiera tendría un rol ordenador sobre el universo progre.
Kirchner quiso, alguna vez, ocupar él ese lugar, pero con su vuelco hacia el PJ, ese rol dejó de serle de interés y, además, su cercanía a Hugo Moyano y a los capataces históricos del peronismo volvió accidentada y quejosa su relación con sectores de la progresía.
Chacho, en ese esquema, era su última esperanza. Como creador del Frepaso, Álvarez aparece -más allá de algunas críticas y ciertos recelos- como el único actor del planeta de la centroizquierda que puede ubicarse un escalón por encima de los demás.
Sin Chacho, o sin un protagonismo excluyente de Kirchner -que nunca tuvo, quizá ni quiso tener- la izquierda K, de matriz frepasista y pretensiones sofisticadas, se sumerge en los celos, las luchas por el protagonismo y un juego de egos que todo dinamita. En simultáneo, Kirchner se volvió pragmático al extremo y fue dejando de lado a aquellos sectores a los que solía darle cierto protagonismo, para volcarse -peronista al fin- a lo que considera es su último y más firme sostén: el peronismo de intendentes, gobernadores y gremialistas.
El efecto de esa mutación de Kirchner -o de esa admisión de identidad- se sintió en los últimos meses con el alejamiento de sectores que, durante estos años, juraron cerca del Gobierno. Lo de Libres del Sur es lo más público pero, sin tanta exposición, hay más.
Martín Sabbatella, intendente de Morón, parece por caso decidido a jugar en octubre con una candidatura propia por fuera del esquema K. Hasta ahora, el alcalde había tenido una relación dual: de destacar medidas, pero cuestionando aliados y formas.
La pejotización, al igual que para Libres del Sur, fue el quiebre de una relación accidentada, y Sabbatella, quizá en febrero próximo, anunciaría una candidatura a diputado que podría enfrentarlo, incluso, con el propio Kirchner.
En esa línea, también avanzaría la CTA como entidad global y más allá de los matices -a veces ásperos- que existen entre Hugo Yasky, más cerca del Gobierno, y Víctor De Gennaro, decidido a combatir a los Kirchner desde una trinchera progre.
Por ahora, el matrimonio mantiene dentro de su espacio al Frente Grande, el PI, el socialismo -el de Buenos Aires discute en la Justicia la propiedad del partido- y grupos de origen piquetero, como el Frente Transversal, el Movimiento Evita y la FTV.
Nada, de todos modos, garantiza que en el futuro no haya nuevas fugas. De hecho, un faltazo de Kirchner a un congreso del Frente Grande, que era esperado como un gesto para la gauche K, reavivó las quejas. Más tarde, señales de por medio, todo se calmó. Pero todo está en veremos.

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