25 de agosto 2014 - 00:00

Prorrusos forzaron a soldados ucranianos a un desfile humillante

Una Ucrania fragmentada celebró ayer su Día de la Independencia. En Donetsk, los soldados capturados avanzaron en fila y con las manos a la espalda ante cientos de personas al grito de “¡Fascistas!”.
Una Ucrania fragmentada celebró ayer su Día de la Independencia. En Donetsk, los soldados capturados avanzaron en fila y con las manos a la espalda ante cientos de personas al grito de “¡Fascistas!”.
Kiev y Donetsk - Ucrania dejó ayer su impronta en el Día de la Independencia del país con una marcha militar en Kiev que buscaba enviar un mensaje desafiante a Rusia, aunque los rebeldes separatistas contraatacaron haciendo desfilar por las calles de su bastión de Donetsk a los soldados ucranianos capturados.

Estos eventos rivales son una muestra de la división que habrá que sortear si se quiere alcanzar un compromiso sobre Ucrania en la primera reunión en meses que mañana tendrán el presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo ucraniano, Petró Poroshenko.

En la Plaza de la Independencia de Kiev -escenario de las protestas que desalojaron del poder al presidente apoyado por Moscú, Víktor Yanúkovich, y que precipitaron la crisis-, Poroshenko pasó revista a columnas formadas por hombres y vehículos blindados. Parte de las tropas se dirigirían en breve al frente del este ucraniano. En un discurso desafiante, anunció que destinará unos 3.000 millones de dólares en reequipar el Ejército en 2015-2017.

En Donetsk, el principal fuerte prorruso, cerca de un centenar de personas que fueron presentadas públicamente como prisioneros ucranianos de guerra desfilaron por la céntrica Plaza de Lenin.

Su aspecto era sucio y desaliñado e inclinaban las cabezas al pasar. Algunos tenían los brazos y las cabezas vendados. Todos iban escoltados por combatientes rebeldes con armas con las bayonetas caladas.

La multitud que se acercaba a ver el desfile les gritaba "¡fascistas!" y "¡asesinos!", y algunos les arrojaron botellas y huevos. Dos vehículos de limpieza urbana seguían a la columna regando las calles en un gesto teatral que indicaba que los hombres estaban sucios.

"Éste no es el día de la independencia, esto es una plaga para nuestra tierra, los fascistas que han tomado el control de Kiev son los que ahora están disparando contra hospitales y sanatorios", dijo Grigory, pensionista de 71 años.

Poco antes, proyectiles de artillería habían llovido sobre el centro de Donetsk, impactando en los terrenos de uno de los mayores hospitales de la ciudad y en una iglesia mientras se oficiaba la misa dominical. Autoridades de Kiev desmintieron que tuviesen objetivos civiles.

Ayer, al menos cinco civiles murieron e igual cantidad de soldados perdieron su vida en enfrentamientos en el este separatista.

Según Naciones Unidas, más de 2.000 personas murieron desde que comenzó el conflicto en abril en el este de Ucrania, mayoritariamente rusoparlante, desde la anexión de Crimea por parte de Rusia. El número de víctimas fatales se incrementó con fuerza en las últimas semanas con la ofensiva de las fuerzas ucranianas.

En Lugansk, otro bastión de los rebeldes prorrusos asediado por el Ejército ucraniano, la ayuda humanitaria entregada por Rusia durante el fin de semana empezó a ser distribuida a la población, según las autoridades locales.

Kiev denunció esta semana la "invasión directa" de Moscú, tras la decisión de Putin de introducir sin su permiso en territorio ucraniano un convoy humanitario formado por cerca de 300 camiones.

Agencias Reuters, AFP y ANSA

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