Moscú - El presidente ruso, Vladímir Putin, convocó para hoy a una reunión de su Consejo de Seguridad, dos días después de que una potente explosión destruyera parcialmente el puente de Crimea, construido en 2018 y símbolo de la anexión de esa península cuatro años antes.
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Putin reorganiza la ofensiva tras su derrota más humillante
“Mañana (por hoy) el presidente tiene prevista una reunión con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad”, dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. El Consejo incluye a los principales ministros, dirigentes políticos y representantes de los servicios de seguridad y del ejército.
Putin calificó ayer el hecho de “acto terrorista” y lo atribuyó a los servicios secretos ucranianos.
En tanto, Rusia también reforzó su ofensiva en el terreno. Según se informó ayer, al menos 12 civiles murieron el sábado a la noche en la ciudad de Zaporiyia, sur de Ucrania, tras un ataque ruso con misiles que provocó la destrucción de casas y edificios.
Las imágenes de la devastación en la ciudad próxima a la mayor central nuclear de Europa fueron difundidas en redes sociales por el presidente, Volodímir Zelenski.
“El mundo debe ver la verdad”, dijo el mandatario al compartir videos y fotos. “Un ataque con misiles contra la población civil de Zaporiyia destruyó casas residenciales y privadas, donde la gente dormía por la noche, vivía y no atacaba a nadie. Ucrania nunca quiso esta guerra. Ucrania no ha hecho nada para provocarla. Estamos ante un Estado que no quiere la paz, ante un Estado terrorista”, escribió.
Revés
La explosión del puente de Crimea, ocurrida en la mañana del sábado, arrojó al mar una de las vías del puente, inaugurado en 2018 y construido por iniciativa de Putin para unir ese territorio ucraniano anexado a Rusia. Más allá de su valor simbólico, la vía es crucial para el abastecimiento de las tropas rusas desplegadas en el sur de Ucrania, donde las fuerzas de Kiev tratan de recuperar territorios con una fuerte contraofensiva.
El tráfico de vehículos y ferroviario se restableció el sábado, horas después del estallido, que dejó tres muertos.

