3 de mayo 2011 - 00:00

Radicales dialogan esta semana con el macrismo Capital y la presidencial

Ricardo Alfonsín
Ricardo Alfonsín
Casi en un juego psicótico-político, los radicales intentan negociar con el macrismo por dos vías que, curiosamente, corren en sentido contrario. Mientras a nivel nacional Ricardo Alfonsín le sigue retaceando una colectora a Mauricio Macri, en la Ciudad de Buenos Aires a muchos radicales los entusiasma (y hasta desespera) un acuerdo con el macrismo como tabla de salvación. No es para menos: la lista que cerraron con Silvana Giudici a la cabeza tiene cada día más conflictos para competir en la Capital. La bajada de candidatos de la presidencial les cambió la competitividad a los radicales que, de por sí, venían con el caballo cansado en la Ciudad.

De ahí que mientras en la nacional la UCR avanza con un acuerdo con Francisco de Narváez, mientras intenta controlar la ira de Margarita Stolbizer y el socialismo, en la Ciudad los radicales ya debieron controlar un conato de rebeldía en el Comité Capital exigiendo que se abra un espacio de diálogo con las huestes de Macri.

En esa idea militan los seguidores de Enrique Nosiglia, como Víctor Hugo Salazar o Marcela Larrosa. Ellos son quienes, a su vez, apuran al macrista Daniel Angelici, para llegar a un acuerdo. Curiosamente, el nosiglismo fue quien impulsó la lista que llevó como candidata a jefa de Gobierno porteño a Silvana Giudici y ahora apura un acuerdo con el macrismo que parece lógico si se tiene en cuenta el marco de alianzas que negocia la UCR para la nacional.

De ahí que resulte entendible que en realidad no impulsaran en ese momento a Giudici al darle la cabeza de lista, sino que la relegaron a una candidatura imposible de lograr en las urnas para garantizarse que la diputada no molestara con reclamos por una renovación de su banca. En esos términos, rifar ahora a Giudici en pos de un acuerdo no parece un costo demasiado alto de pagar para los radicales.

De todas formas, las ilusiones de un acuerdo con Macri en la Ciudad no son tan fáciles de concretar, aunque hasta Ricardo Gil Lavedra también haya participado de algunos contactos. La última Convención de la Capital le dio mandato a la mesa del radicalismo local para dialogar con fuerzas afines y armar un frente opositor a Macri.

En esos términos, Carlos Mas Vélez sigue insistiendo en la imposibilidad absoluta de explorar acuerdos con el macrismo. De hecho, Mas Vélez opina que Fernando Pino Solanas debería dejar de lado sus prejuicios y armar un frente en la Ciudad.

Pero en política y en el radicalismo todo es posible. El próximo lunes 9 habrá otra reunión de la Convención donde se evaluará lo que se conversó con cada fuerza en la Ciudad y cuáles son los caminos a seguir. Las pruebas muestran que hay muchos más radicales que cruzaron al macrismo, o al menos coquetearon, que con Pino Solanas, que además de no tener militancia de la UCR infiltrada en sus filas (como sí la tiene Macri), ya dejó claro que no quiere saber nada con la candidatura de Ricardo Alfonsín.

De ahí que las vías de comunicación volverán a estar abiertas y quizás más que a nivel de la lista nacional: hasta ahora sólo Ernesto Sanz apareció manteniendo un diálogo directo con el jefe de Gobierno porteño. El martes de la semana pasada hasta le comunicó de antemano que bajaría su postulación presidencial y ayer volvió a Buenos Aires desde Mendoza para continuar ese camino.

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