9 de octubre 2012 - 00:00

Rajoy embiste contra el “disparate” del separatismo catalán

No sólo la crisis financiera y económica le complica la vida a Mariano Rajoy. Acaso como reflejo de aquéllas el desafío del independentismo catalán desvela ahora al jefe del Gobierno español.
No sólo la crisis financiera y económica le complica la vida a Mariano Rajoy. Acaso como reflejo de aquéllas el desafío del independentismo catalán desvela ahora al jefe del Gobierno español.
Madrid - El Gobierno de Mariano Rajoy se cruzó con otro problema en su afán de recuperar la buena imagen que España perdió en el mundo debido a la larga crisis económica que atraviesa: la explosión del independentismo en Cataluña, que el domingo tuvo un importante altavoz en el partido de fútbol que el Barça y el Real Madrid disputaron en el Camp Nou.

El presidente del Gobierno afirmó ayer al respecto que las reivindicaciones independentistas son «un disparate de colosales proporciones» y que constituyen «un torpedo» contra los esfuerzos para superar la situación de crisis que sufre el país.

En una intervención en la ciudad de San Sebastián, en la campaña para las elecciones regionales en el País Vasco, que se celebrarán junto con las de Galicia el próximo 21 de octubre, Rajoy presentó a su Partido Popular como la garantía de «estabilidad» frente a las «incertidumbres» separatistas, que son «aventuras que no conducen a ninguna parte».

«Proponer hoy separaciones y quedarse fuera de todo, de España y de Europa, en la nada, no es ni siquiera una opción ideológica, es un disparate de colosales proporciones y va como un torpedo contra la línea de flotación de lo que hay que hacer para superar la crisis», señaló.

Las palabras del jefe del Ejecutivo español se produjeron tras un intenso debate abierto en España después de que el presidente regional de Cataluña, el nacionalista Artur Mas, ha adelantado dos años las elecciones autonómicas para abrir un proceso en el que los catalanes decidan sobre su estatus político en España.

Mas decidió el adelanto electoral para el 25 de noviembre tras una multitudinaria manifestación independentista en Barcelona el pasado 11 de septiembre y después de que Rajoy hubo rechazado conceder a Cataluña un trato fiscal especial.

Cataluña, que aporta un 18% del PBI español, afronta como el resto de España las consecuencias de la profunda crisis económica, con un fuerte incremento del desempleo y drásticos recortes sociales que han sembrado el descontento.

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, también se refirió ayer a las reivindicaciones independentistas con motivo de los símbolos exhibidos y lemas coreados durante el partido de fútbol entre el FC Barcelona y el Real Madrid este domingo. Según Margallo, lo ocurrido en el estado del Barcelona «perjudica» la imagen de España.

Sus declaraciones se produjeron precisamente en el marco de la inauguración de un seminario de la gestión de la marca país en la Casa de América de Madrid.

Con Mas en el palco de honor y una politización como pocas veces en la historia, los ánimos se encendieron en el partido en el Camp Nou, un encuentro visto en medio mundo, con 400 millones de espectadores potenciales a través de 30 cadenas de televisión.

Antes de comenzar el juego, en el estadio se formó un enorme mosaico con 98.000 cartulinas repartidas entre los asistentes que formaron la «senyera», la bandera catalana. Entre el público, los espectadores internacionales pudieron leer por televisión el lema «Cataluña, nuevo Estado de Europa», escrito en inglés.

Y en el minuto 17 con 14 segundos se escuchó el grito ¡»inde, inde, independencia!» en un juego con el año 1714, en el que Cataluña, que había apostado por los Austria frente a los Borbones, perdió la Guerra de Sucesión y con ello vio abolidas sus instituciones.

Agencias DPA, AFP y EFE

Dejá tu comentario