Reacción: anunció YPF proyecto petrolero frente a Malvinas

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El presidente de Repsol, Antoni Brufau, anunció ayer en Madrid que YPF, en la cual la española conserva el 85% de participación pero cedió el gerenciamiento, tiene previsto comenzar a buscar petróleo en aguas argentinas en la cuenca austral, también conocida como Malvinas por su relativa proximidad a las islas, en noviembre o diciembre próximos.

El anuncio que ya había sido formulado por el CEO de YPF, Sebastián Eskenazi, en diciembre pasado al presentar el plan nacional de exploración, se da en el contexto del fuerte malestar de la Argentina luego de que a comienzos de mes, empezó a operar cerca de Malvinas una plataforma, contratada por la británica Desire, para perforar, en principio, dos pozos de exploración.

Brufau parece haber intentado un golpe de efecto frente al accionista mayoritario de Repsol, la constructora Sacyr, que pretende defenestrarlo y apurar la venta de la participación en la empresa argentina.

De hecho, hasta mediados de 2009, la perforación de uno o dos pozos en la cuenca austral Malvinas estaba prevista para el primer trimestre de este año, y por razones financieras, se postergó hasta el próximo noviembre, considerando que entre mayo y octubre, la operación es prácticamente imposible por las condiciones climáticas.

«Ahora estamos en la fase de contratación de la plataforma», dijo Brufau, quien precisó que aunque la exploración en la zona no es fácil y la probabilidad de éxito es muy «baja o limitada», lo harán igualmente.

Por su parte, el director Antonio Gomis añadió que la perforación tendrá lugar en aguas profundas de la placa continental de la Argentina, más cerca de nuestro país que de Malvinas.

Desde 2000, en la Argentina sólo se perforaron 8 pozos de exploración en el mar, de los cuales 4 se concretaron entre finales de 2008 y mediados de 2009 en la cuenca del Golfo de San Jorge.

Estas perforaciones, que no dieron resultados satisfactorios como para continuar con otras, tuvieron un costo de unos 50 millones de dólares por pozo.

En San Jorge, el lecho marino está a 90 metros y se perforó hasta 2.500 metros de profundidad, con un costo diario de 500.000 dólares. En la cuenca austral, la más próxima a Malvinas, el lecho marino está a 500 metros, y la perforación que se proyecta llegará a 2.000 metros, con un costo de 100 millones de dólares.

Alto riesgo

Fuentes de YPF afirmaron que el bloque a explorar se encuentra a 289 kilómetros de Tierra del Fuego. Añadieron: «Se trata de un proyecto de exploración de frontera, con elevado potencial, pero también alto riesgo geológico». La operación estará a cargo de YPF, que tendrá un 33,5% del consorcio que también componen Pan American Energy (33,5%) y Petrobras (33%).

Los geólogos sostienen que las mejores perspectivas en el mar argentino no están cerca de Malvinas, sino en la cuenca Colorado Marina, situada frente a Buenos Aires y La Pampa, pero el costo de perforar es más alto porque el lecho marino está todavía a mayor profundidad.

Cazafortunas

Por eso, sería simplista adjudicar a la falta de una política petrolera argentina en el mar la actual incursión de Desire en las aguas frente a las islas.

La empresa británica es considerada a nivel internacional más como una cazafortunas que como una petrolera. De hecho, British Petroleum, con su participación en Pan American Energy, está en el proyecto de YPF, y parece sin interés por Malvinas, por la adversidad climática, el fuerte oleaje marítimo, nada comparable con el de Brasil, frente a San Pablo, y la falta de indicios ciertos sobre una fabulosa riqueza petrolera.

Pero con una estimación de un tesoro de 60 mil millones de barriles, Desire logró financiamiento en la Bolsa de Londres por más de 500 millones de dólares, y hasta buscó, sin éxito, en octubre pasado, el respaldo económico de la chilena ENAP.

De todas formas, el carácter improvisado de la empresa británica no altera el hecho de que su presencia en el mar frente a las islas atenta contra la soberanía argentina sobre los recursos de la zona. En ese marco, el proyecto de YPF responde desde los hechos, pero la cuestión corre por el carril político.

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