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Reacciona EE.UU. ante ataque mortal a su embajador en Libia
Civiles libios sacan del consulado en Bengasi a un hombre aparentemente inconsciente, quien luego sería identificado como el fallecido Christopher Stevens, embajador de EE.UU. en Libia. Barack Obama y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, se mostraron apesadumbrados ante el asesinato.
El Gobierno de Barack Obama confirmó ayer la muerte de su embajador, Christopher Stevens, durante el ataque de manifestantes islamistas al consulado norteamericano en Bengasi, ocurrido la noche del martes, en repudio a una película ofensiva al islam. Esa misma noche, el Gobierno libio había confirmado la muerte de «un funcionario estadounidense», sin especificar identidad. Lo que no está claro aún es la autoría del ataque, ni siquiera la causa por la que el embajador norteamericano murió, aunque según medios estadounidenses el Gobierno de Obama daba por hecho que se trató de una operación premeditada y no de un arrebato.
En plena campaña electoral, Obama condenó el ataque de extremistas, en el que además murieron otros tres ciudadanos estadounidenses. El mandatario prometió «justicia», rechazó «los intentos de denigrar las creencias religiosas de los demás», a la vez que «debemos oponernos claramente al tipo de violencia sin sentido que se cobró las vidas de estos empleados públicos». De esta manera, el presidente norteamericano se refirió también a la película insultante hacia el profeta Mahoma que desató la indignación de los islamistas (ver página 18).
«Los diplomáticos ejemplificaban el compromiso estadounidense con la libertad, la justicia y la cooperación con países y pueblos en todo el mundo, en fuerte contraste con aquellos que se cobraron cruelmente sus vidas», dijo el presidente, que recordó la actuación de Stevens como articulador de la insurrección desatada el año pasado en Libia, en contra del histórico líder del país, Muamar el Gadafi.
Obama aseguró «todas las medidas necesarias» para garantizar la seguridad de los intereses estadounidenses en Libia. Al respecto, el Pentágono anunció el despliegue en Libia de una fuerza de marines especializados en lucha antiterrorista, mientras la CNN dio cuenta de que serían enviados aviones no tripulados para detectar campamentos islamistas en el desierto.
«Cuando el conflicto se extendió en Libia, Chris fue uno de los primeros estadounidenses que hizo pie en Bengasi», dijo por su parte la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quien dio el nombre de otra de las víctimas, Sean Smith, un agente del área de información que trabajaba desde hace diez años en el cuerpo diplomático. Según Al Arabiya, otra de las víctimas mortales era un guardia.
Varios canales de televisión árabes aseguraron que el embajador murió asfixiado después de que los islamistas lanzasen bombas incendiarias contra el consulado en Bengasi, capital económica de Libia y cuna de la insurrección contra Gadafi. Sin embargo, las primeras versiones atribuyeron la muerte a disparos, que en cualquier caso los hubo.
Manifestantes islamistas se habían congregado la noche del martes frente al consulado libio para protestar contra la película antimusulmana, al tiempo que se registraban otras similares en otras ciudades, algunas de las cuales continuaban ayer (ver página 18).
Según testigos en Bengasi, cuando manifestantes atacaron la representación diplomática con lanzagranadas y bombas incendiarias, los guardias libios se retiraron.
En su declaración, Obama también procuró matizar la respuesta ante el Gobierno de Libia, aliado de EE.UU., al afirmar que el ataque «no romperá los lazos» establecidos.
Imputaciones
La autoría del ataque en Bengasi no estaba clara anoche. El Congreso Nacional libio culpó del ataque a leales a Gadafi, asesinado por una turba en octubre pasado. «Este hecho cobarde es un episodio en el marco de la conspiración contra la revolución del 17 de febrero (que ocho meses después derrocó a Gadafi)», apuntó en Trípoli el presidente del órgano legislativo (máxima autoridad del país), Mohamed al Magariaf. El funcionario también pidió «excusas a Estados Unidos, al pueblo norteamericano y al mundo entero por lo que pasó».
El canal Al Arabiya había asegurado que los atacantes pertenecían a Ansar al Sharía (Partisanos de la ley islámica).
Las afirmaciones de testigos la noche del martes atribuían la responsabilidad a salafistas, una rama radical del islam que mostró su peso en diversas elecciones organizadas como consecuencia de la denominada Primavera Árabe, a la vez que otra versión atribuía ayer la autoría a vándalos que aprovecharon la ocasión para saquear el consulado. Según el Ministerio del Interior, desde la Embajada también se registraron disparos contra quienes protestaban.
Todo el personal estadounidense destacado en Bengasi fue trasladado en avión a una base militar en Alemania, así como los cuerpos de las víctimas. En Trípoli, la Embajada de EE.UU. seguía abierta, aunque con una estructura mínima.
Agencias DPA, ANSA, EFE, AFP y Reuters, y Ámbito Financiero


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