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Reaparece para Dilma fantasma de Al Qaeda
«Sin que nadie lo perciba, está surgiendo una generación de extremistas islámicos en Brasil», dijo, citado por la publicación, el procurador de la República, Alexandre Camanho de Asíss, quien coordina a los fiscales en 13 estados y en la capital, Brasilia.
El informe apunta al iraní Mohsen Rabbani, quien fue acusado de ejecutar los atentados contra la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y la mutual judía AMIA en 1994. Al parecer, éste viaja frecuentemente a Brasil para visitar a un hermano que vive en Curitiba, capital del estado de Paraná.
«Como funcionario del Gobierno iraní, usa pasaportes emitidos con nombres falsos para visitar un hermano que vive en Curitiba. La última vez que entró a Brasil fue en septiembre pasado», dijeron fuentes de Interpol y de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) a la revista.
Según Veja, la ABIN descubrió que Rabbani llevó a unos 20 jóvenes del interior de San Pablo, Pernambuco y Paraná para asistir a cursos de formación religiosa en Teherán.
La revista cita documentos de la inteligencia estadounidense y señala que en San Pablo tiene una tienda de electrónicos Hesham Ahmed Mahomoud Elstrabily, cuya extradición a Egipto fue negada en 2002 por el Supremo Tribunal Federal.
Según Veja, Elstrabily fue acusado por el atentado terrorista que mató a 62 turistas en Luxor, sur de Egipto, en 1997.
La revista indicó que otro acusado y con extradición rechazada por el mismo atentado, Mohamed Ali Abou Elezz Ibrahim Soliman, vive como comerciante de electrónicos en Foz de Iguazú, en la Triple Frontera entre Brasil, Paraguay y la Argentina.
Propagandista
Veja publicó en su portada al que considera el brazo de Osama bin Laden en Brasil, el libanés Khaled Hussein Alí, quien tiene un cibercafé en San Pablo y figura en los archivos de la Policía Federal brasileña como supuesto brazo de propaganda en América del Sur de Al Qaeda. El hombre, de 41 años, reside en esa ciudad desde 1998, tras haber legalizado su permanencia por tener una hija brasileña, y coordina las actividades del grupo terrorista en 17 países.
En 2009, el supuesto miembro de la red árabe fue detenido y permaneció recluido durante 21 días en una cárcel brasileña después de que la Policía encontró en su casa videos y mensajes de correo electrónico en los que instigaba al odio contra judíos y negros.
Las investigaciones apuntaban a Alí como uno de los jefes de propaganda de Al Qaeda, pero el Ministerio Público brasileño decidió no acusarlo ante la Justicia por falta de más pruebas.
El Gobierno brasileño siempre negó la actividad de estas organizaciones en el país y, en cambio, aseguró que desde la numerosa comunidad libanesa residente en Brasil se envía de manera legal una gran cantidad de remesas a Medio Oriente.
Agencias ANSA y EFE


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