Reaparecieron ya los “Sin tierra” en Paraguay

Edición Impresa

Asunción - Los «carperos», campesinos sin tierra que exigen una reforma agraria en Paraguay, lejos de desaparecer tras la destitución del expresidente Fernando Lugo, que los defendía, reanudaron su movilización y exigen la expropiación de cuatro fincas de brasiguayos.

«Si nos provocan, iputa trinka (habrá batalla, en guaraní) y nadie podrá atajar. Muchos campesinos vamos a morir, pero ellos también», afirmó el líder campesino Federico Ayala en el campamento que habita con otros 2.500 labriegos a orillas del río Ñacunday, que desemboca en el Paraná.

«Éstas eran las tierras de Anastasio Somoza (exdictador nicaragüense que murió asesinado en Paraguay en 1980). Más allá están las tierras de (el exdictador chileno Augusto) Pinochet», apunta con el dedo Ayala, que exige la expropiación de 4.000 hectáreas, actualmente explotadas por brasiguayos.

Volumen

Los llamados brasiguayos son colonos brasileños y sus descendientes -unas 400.000 personas, según fuentes oficiales-, que llegaron en el último medio siglo y que protagonizaron una revolución agrícola en el este de Paraguay.

Esta región produce entre 13 y 15 millones de toneladas de granos, sobre todo soja, de la que Paraguay es el cuarto exportador mundial. La hectárea está valorada en u$s 10.000.

En San Pedro, a 300 kilómetros al norte de Asunción, unos 200 campesinos enmascarados que se identificaron como miembros de la Liga Nacional de Carperos, armados con fusiles y escopetas, ocuparon el fin de semana las cotizadas tierras del brasileño Ulisses Teixeira. Su líder, José Bordón, dio plazo de una semana al Gobierno de Federico Franco para expropiar 22.000 hectáreas. «Acá va a correr sangre», advirtió.

Otro conflicto latente se focaliza en las llamadas tierras de Barbero, un italiano que donó poco más de 17.000 hectáreas al Gobierno, también en San Pedro.

En Canindeyú, 300 kilómetros al nordeste de la capital, cerca de la frontera brasileña, unos 250 invasores se instalaron en las apetecidas tierras de los indígenas Aché Guayakí. «La paciencia se acaba. Puede haber muertos, como ocurrió en Curuguaity», señala Ayala en alusión al lugar donde murieron en un enfrentamiento 11 campesinos y seis policías el 15 de junio, lo que dio lugar a la destitución de Lugo de la presidencia. En ese sentido, la Policía anunció ayer la detención del dirigente campesino Rubén Villalba, que era intensamente buscado por ser el instigador de los choques que derivaron en esa masacre.

Agencias EFE y AFP

Dejá tu comentario