22 de febrero 2012 - 00:00

Reapareció retrato de Chopin pintado en campo de Auschwitz

El Chopin de Mieczyslaw Koscielniak sobrevivió a la destrucción de los nazis antes de que llegara el Ejército Rojo en 1945.
El Chopin de Mieczyslaw Koscielniak sobrevivió a la destrucción de los nazis antes de que llegara el Ejército Rojo en 1945.
Cracovia - Un retrato de Frederic Chopin, que alguna vez estuvo colgado en Auschwitz, reapareció en la vivienda de un profesor universitario polaco casi siete décadas después de ser pintado. Creado en 1943 por el prisionero de Auschwitz y artista polaco Mieczyslaw Koscielniak, el cuadro perteneció a una serie de obras realizadas como parte de una campaña de relaciones públicas sobre el tratamiento de los presos en ese campo de concentración de la Segunda Guerra Mundial, donde los nazis asesinaron a alrededor de 1,5 millones de personas.

Se creía que la serie de retratos obra de Koscielniak, que murió en 1993, fueron destruidos por los nazis cuando se retiraron del campo antes de que el lugar fuera liberado por el Ejército Rojo en 1945. «Todos los demás retratos se destruyeron, pero este sobrevivió como si fuera una chispa de esperanza, sobre todo para los prisioneros», dijo su actual propietario, Aleksander Skotnicki, profesor de la Universidad Jagiellonian de Cracovia.

Skotnicki se dio cuenta de la importancia de la obra, que estaba en su departamento, a principios de este año, unos días antes del aniversario número 67 de la liberación de Auschwitz, al descubrir la descripción del retrato en un libro sobre Koscielniak, cuyas iniciales «MK» y el año en que fue pintado aparecen en una esquina.

«Recibí el retrato de mi secretaria, Krystyna Szymanska, que al parecer la recibió de un miembro de la Comisión para la Investigación de Crímenes de Guerra de los Nazis, Jan Sehn», agregó. El retrato estuvo con otros cuadros en las paredes de un edificio en el que ensayaba la orquesta de prisioneros de Auschwitz.

«Muy a menudo, el comandante o soldados de las SS llevaban a invitados al salón de música, para que pudieran escuchar a la orquesta y para demostrar que los prisioneros no estaban tan mal», dijo Jolanta Kupiec, antigua comisaria del museo de Auschwitz y autora de un libro sobre Koscielniak. «Y las autoridades del campo querían que la sala de ensayos tuviera buen aspecto», agregó. El retrato, que muestra el perfil de Chopin con su característico pelo abundante y nariz afilada, es excepcional debido a que a los nazis no les gustaba el arte no relacionado con la cultura alemana o austriaca.

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