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Reapareció Righi en acto de tono político
El ex procurador general de la Nación Esteban Righi (der.) reapareció ayer en la Facultad de Derecho de la UBA para presentar al exmiembro de la Corte española, aunque argentino, Enrique Bacigalupo (izq.), quien recibió una distinción académica.
El pasado lunes ya había compartido estrado en la presentación del libro del camarista Gustavo Bruzzone, quien se lo dedico especialmente al exprocurador, aunque su participación fue mínima ya que en esa ocasión la exposición corrió por cuenta de Bacigalupo y del autor. Sobre el final había sostenido que el expediente por presunto «tráfico de influencias» que involucra al estudio de su familia es una «infamia».
El panorama de ayer fue distinto y Righi fue el encargado de la apertura del acto. De hecho, en los momentos previos se ubicó en la entrada del salón para saludar personalmente a varios de los concurrentes. En un tono distendido se explayó sobre los años que compartió en la Facultad de Derecho con el homenajeado: «Recuerdo a Bacigalupo no sólo discutiendo con los profesores de aquella época, sino también, en muchos casos, ganado las discusiones».
Bacigalupo se exilió como consecuencia de la violencia política de los años 70. En ese sentido Righi, quien por ese entonces también se fue del país, recordó el génesis de esa determinación al mencionar la llamada «noche de los bastones largos» en 1966, cuando el Gobierno de facto de Juan Carlos Onganía desalojó por la fuerza distintas facultades de la UBA. «Ésa fue la primera vez que a Bacigalupo lo echaron de esta universidad y lamentablemente no sería la única», expresó.
Righi luego recordó los días que compartieron durante la administración de Héctor José Cámpora, en la cual Bacigalupo se desempeñó como procurador general del Tesoro. «En tan sólo 49 días de gestión tuvo grandes logros, uno de ellos fue limitar el régimen de decretos-ley presidenciales, una herramienta predilecta de los gobiernos autoritarios». Al mismo tiempo, criticó la postura histórica del Poder Judicial de someterse a las discrecionalidades del poder político.
En apartado un tanto más nostálgico, Righi recordó a quien fue el mentor de Bacigalupo, Luis Jiménez de Asua. «Juntos hicieron una gran revista jurídica que se clausuró al quinto número porque un hombre como Jiménez de Asua no podía tolerar la censura de los 60, donde ya se anticipaban años oscuros».
Testigos
En el marco de la causa que investiga al estudio Righi por presunto tráfico de influencias, el fiscal federal Jorge Di Lello escuchará hoy a dos testigos ofrecidos por el abogado de Amado Boudou, Eduardo Durañona. El vicepresidente había denunciado a Righi en el marco de la llamada causa Ciccone al afirmar que desde su estudio jurídico le habrían ofrecido «aceitar sus vínculos con la Justicia».


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