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Recapturas: Montoya se suma a staff de Scioli
Santiago Montoya
Con Montoya, el club de los regresados suma un nuevo anotado luego de que Dámaso Larraburu, ex diputado y ex director del BAPRO, que pivoteaba en las cercanías de Sergio Massa, fuera nombrado a fin de la semana pasada como vicepresidente del grupo.
Si no hay sorpresas, y el directorio del banco estatal aprueba la designación de Montoya, el bahiense Larraburu quedará como segundo el ex titular de ARBA, quien también estableció en el último tiempo vínculos políticos-institucionales con Massa, que lo nombró al frente de su Escuela de Gobierno.
Montoya, según trascendió ayer, no dejaría ese cargo al desembarcar en el BAPRO a pesar de que la relación entre Scioli y el intendente de Tigre es un torneo de lanzacuchillos.
El libro de pases no está cerrado. Puede haber, de un momento a otro, novedades de alto impacto.
Planeamiento
El regreso de Montoya al Gobierno provincial corona un reencuentro del ex recaudador con el oficialismo luego de que, meses atrás, se reunió en Olivos con Néstor Kirchner, quien delegó en Juan José Álvarez el vínculo del cordobés con el jefe del PJ nacional.
Pero su nombramiento en el BAPRO responde a un acuerdo mano a mano entre Montoya y Scioli y tiene, además, características particulares ya que, además de presidir el grupo -«voy a ser el mejor presidente del BAPRO», dicen que le dijo Montoya al gobernador-, el ex ARBA comenzará diseñar un «plan estratégico» para la provincia pensado para una reforma estructural.
Ese plan maestro, convino Montoya con Scioli, podría derivar más adelante en una estructura encargada de diseñarlo y ejecutarlo. Quizás un ministerio; quizás un consejo. Se verá. ¿Acaso Lula no creó un Ministerio de Planeamiento que delegó en Roberto Mangabeira Unger?
Por lo pronto, una vez instalado en el BAPRO, Montoya comenzará a trabajar en el diseño de un plan estratégico que tendría como primera escala el próximo mandato de gobernador, sea Scioli o no, pero con un horizonte de «diez o quince años», según deslizó Montoya en charlas reservadas.
Durante su paso por la provincia encaró, por caso, la confección de ARBA tal como funciona hoy, proyecto que tardó cinco años en ponerse en práctica. Se lo sugirió a Felipe Solá en diciembre de 2002 y la agencia recaudadora comenzó a funcionar en diciembre de 2007.
La aventura de una reforma estructural fue, desde hace años, prometida, pero nunca ejecutada por los distintos gobernadores que pasaron. El resultado es la dependencia, atroz, sobre todo financiera, que la provincia tiene de la Nación. Scioli, de la mano de Montoya, ahora promete hacerlo.


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