25 de abril 2013 - 00:00

Reguladores y corrupción

Reguladores y corrupción
Cada tanto surge un caso de corrupción altisonante en Wall Street, fruto de la inoperancia del mercado de valores asociado y la SEC. El ejemplo más famoso es el caso Madoff de 2008, condenado a 150 años de cárcel, y la restitución de u$s 170.000 millones. Para entender estos casos, imaginemos un país de reputada corrupción al otro extremo del continente. Supongamos que saltaron a la palestra dos casas bursátiles, TOH y Z, por fuga y lavado de dinero; ambas culpables (el dinero grueso "del poder" lo manejarían otros tres peces más gordos). La primera por una denuncia periodística, la segunda por una impositiva (que para las malas lenguas buscaría, con otras denuncias, "opacar" el primer caso). En lugar de optar por un Mercado de Valores que, aunque tenga sus pecados, tiene un costo de ingreso mayor (desincentiva a los "malos") y un "razonable" historial y sistema de autorregulación (coparticipado con la Bolsa madre), tanto TOH como Z se afiliarían a otro a mil kilómetros y sin la capacidad económica para supervisarlos. Aquí la barrea sería una Comisión de Valores "seria", que extreme la vigilancia de los intermediarios con clientes de peso político y/o económico y lidere las denuncias judiciales. Pero en esta suposición, la comisión de marras (esperamos dos semanas a ver qué pasaba, y no pasó nada), muy "patotera" en otras ocasiones, miró a otro lado, se escondió bajo la alfombra (sigue ahí) y nunca preguntó cómo pequeños intermediarios bursátiles pasaron en pocos años a tener oficinas de primera línea en la zona más cara del país, o multimillonarios oficialistas, sus testaferros o reputados políticos -que designan y ascienden a ese regulador- entre sus clientes. ¿Vio?, así se arma una caso de corrupción bursátil. Ayer el Dow cedió 0,29% a 14.676,3 puntos, en tanto el S&P500 y el NASDAQ quedaron casi neutros.

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