El Bloque Unido Religioso, que lleva como candidato a Ángel Barman, con 4.360 votos, que le otorgan 37 delegados, se impuso anoche por estrecho margen a la agrupación Acción Plural, que lidera Luis Grynwald, 3.830 sufragios y 32 delegados, en las elecciones que se realizaron en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) para renovar las autoridades de esa organización. En tercer lugar quedó el Frente Comunitario, con 2.183 votos y 18 delegados, y en cuarto puesto, el IAJAD, 306 votos y tres delegados.
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De todos modos, se abre ahora un período de un mes de negociaciones, en el que tres de las listas (tercera se ubicaba Frente Comunitario, con Isaac Ursztein como postulante) deberán alcanzar algún acuerdo para conformar la futura mesa directiva y llevarla al «Rat» (consejo) en el que se elegirán las nuevas autoridades. Podría darse incluso que la primera minoría no coloque el presidente, algo que jamás sucedió en la historia de la AMIA. En la elección pasada, el actual presiente de la mutual, Guillermo Borger, fue consagrado con los votos propios y los que le aportó AMIA es de Todos, inspirada por el rabino Sergio Bergman. Muchos de sus seguidores no le perdonaron a Bergman la «traición» de permitirles acceder a la presidencia a los religiosos, y seguramente eso pesó en el ánimo de muchos votantes que le dieron la espalda a la lista Frente Comunitario, la alianza de AMIA es de Todos con el laborismo sionista de Avodá.
De todos modos, alcanzar un acuerdo no será sencillo: Grynwald obtuvo el apoyo de los rabinos más heterodoxos a cambio de firmar una promesa de que en ninguna circunstancia pactará con los religiosos, y además que la ortodoxia y la heterodoxia gozarán de un tratamiento igualitario a los ojos de la AMIA en temas tan delicados como el manejo del cementerio y la determinación de quién es judío y quién no lo es (lo que está en disputa es el «derecho» de los heterodoxos a practicar confesiones, algo que los ortodoxos reclaman con exclusividad).
A esto debe sumársele cuál será la actitud que asumirá la futura conducción frente al Gobierno nacional: los ortodoxos comenzaron desde una postura independiente, pero en el último año lo apoyaron sin reservas, y ensayaron protestas tímidas frente a cuestiones ríspidas como la relación con Irán y el reconocimiento al estado palestino. Esto sin dudas les hizo perder votos en sectores independientes que habían visto con simpatía su gestión ordenada y hasta plural. Así fue como, contra todos los pronósticos, e incluso contradiciendo lo que a simple vista parecía ser una amplia victoria de los sectores ortodoxos más observantes (sus seguidores son mucho más «visibles» que los laicos, por su aspecto exterior característico), el laicismo de Grynwald pareció convencer a buena parte del electorado de la entidad de que era él la mejor opción para enfrentarse a políticas comunitarias cuestionadas por los judíos menos observantes. Las mesas que faltaban contar eran de los distritos más afines a la ortodoxia, ubicadas en escuelas rabínicas y colegios del barrio de Once y de Barracas, donde los «haredim» tienen su bastión más fuerte. Según los propios fiscales de las listas laicas, en un establecimiento de la calle Ecuador habían votado unos 1.600 socios de los cuales «por lo menos 1.500 votaron por el BUR». Sería allí donde la ortodoxia descontaría la ventaja que acumuló Acción Plural en los barrios más laicos como Devoto, Villa Crespo y el Gran Buenos Aires. La primera indicación de que los religiosos estuvieron a punto de perder la conducción de la mutual la dio el inédito número de votantes que concurrieron a las 54 mesas: fueron 10.741 socios sobre un padrón de 20.400 habilitados a sufragar. En la elección anterior habían votado poco más de 7.400 socios.
La apuesta de los religiosos era justamente que no se superara ese número; entre sus seguidores fue notable la cantidad de jóvenes de 20 a 25 años que, ataviados con sus levitones negros (los varones) y largas polleras y blusas cerradas (las chicas) votaron por primera vez.
También pareció favorecerlos el excelente clima que campeó ayer en la región metropolitana: la mayoría de los votantes de las dos listas laicas son socios de clubes o miembros de los «countries» de la comunidad.
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