Acaso resultó el final más acorde para lo que venía siendo el tránsito por la semana, enhebrado con una secuencia negativa en el mercado local, que solamente supo de un paréntesis en la insólita levantada de una sola rueda (donde YPF arrastró a todas las demás). En trazos gruesos, en una docena de ruedas, total de diez sesiones fueron negativas en mayo y más allá de aquella mencionada, la muy leve jornada positiva que precedió a este viernes. Las diferencias con los demás competidores fueron claras y se advierten en el recuento semanal. Así como el Merval supo moverse dentro de su propio ritmo, hasta abril, en las presentes circunstancias se desliga del resto y está atado a cuestiones que le son propias, donde sus pérdidas están fuera de contexto. El viernes, por aleación de las variables, quizá se constituyó en la peor imagen del período y así como se implementó el recurso de "última instancia", esto no pudo evitar que el Merval cayera el 1,34%. Tras estar luchando en toda la rueda por permanecer encima de la frontera de los 3.500 y eludir nueva perforación de los pisos. Hizo mínimo de 3.493 unidades, lo levantó a 3.558 puntos y se resignó a no más de 3.509 en el cierre. Diferencias de solamente 12 alzas por 39 plazas con descensos, mientras las líderes sólo vieron la excepción de Petrobras con las demás cayendo.
El papel símbolo, YPF, mostró su debilidad actual: baja de 2,5% y apenas $ 2,6 millones de negocios. La semana: con la baja de 1,34% del viernes el Merval tuvo un retroceso semanal de 5%, en tanto el Dow Jones sólo mermó un 0,33% y el Bovespa fue figura de la etapa, con meora del 2,25%. Marco de $ 31 millones efectivos, "lunares" al por mayor, una rueda final muy raída y un broche apropiado. La Bolsa decantó.
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