18 de noviembre 2010 - 00:00

Republicanos traban ahora el desarme nuclear con Rusia

Washington - Los republicanos no se andan por las ramas. Aun antes de que la nueva Cámara de Representantes elegida en noviembre celebre su primera sesión, los conservadores le han dejado en claro al presidente estadounidense, Barack Obama, cuál será el camino a tomar.

Como primer paso concreto, el «Grand Old Party» aprovecha el respaldo obtenido en las elecciones para bloquear el acuerdo sobre el Tratado para la Reducción de Armas Estratégicas (START) con Rusia.

Ha habido una veintena de cartas, mails y encuentros de representantes de la Casa Blanca con el senador republicano Jon Kyl, cuyo voto se consideraba crucial en la materia. Tampoco faltaron generosas ofertas: se prometían inversiones de cuatro millones de dólares en la industria atómica local. Pero no fue suficiente.

Las trabas hacen peligrar el mayor proyecto de desarme de Obama. Y los republicanos se lo han hecho notar a la opinión pública mundial, ni más ni menos que a poco de celebrarse la cumbre de la OTAN en Lisboa, en la que el presidente norteamericano pretendía lograr el apoyo de sus aliados europeos y rusos para el escudo antimisiles.

Respaldo

A todo esto, este tipo de tira y afloja en las negociaciones no son más que una parte del gran conglomerado de asuntos pendientes.

Los republicanos, un día después de celebrarse los comicios, respaldaron el comunicado de Obama que decía que los votantes no tenían por qué temer estancamientos ni rencillas partidarias. Pero a pesar de estas declaraciones de cooperación, estaba claro que los conservadores aprovecharían su momento de auge para limitar el margen de acción de Obama cuando se tratara de programas que ellos consideran «socialistas».

Entre los proyectos tildados así se cuentan tanto el propuesto aumento de la recaudación fiscal entre los sectores más adinerados como las restricciones medioambientales a la industria y la reforma sanitaria.

«Los votantes se han declarado claramente a favor de un cambio en la política de Gobierno y nosotros llevaremos adelante este pedido», destacó el líder de los republicanos en el Parlamento, John Boehner.

Ya se puede ver que el presidente deberá resignar su idea de poner fin a las bajas tasas impositivas impuestas durante la era Bush a los privilegiados de la sociedad. Sería el segundo fracaso tras el bloque del START.

Asimismo, el acuerdo de protección climática que Obama se había propuesto como gran proyecto de política interna para 2012 también quedará en el cajón. El propio presidente lo admitió un día después de las elecciones: El proyecto «está muerto».

Los analistas políticos señalan que Obama tiene dos opciones para lidiar con el cambio de fuerzas en el Congreso durante sus próximos dos años de mandato.

El historiador David Kennedy, de la Universidad de Stanford, considera que el presidente podría seguir el ejemplo de Harry Truman, que se propuso apoyar proyectos civiles a pesar de saber que no serían aprobados para poder marcar a la oposición como el ala que dice a todo que no.

La otra vía sería seguir el ejemplo de Bill Clinton, que trabajó junto con los republicanos para poder llevar adelante propuestas moderadas y ganarse el respaldo de la clase media.

Perspectiva

Obama seguramente optará por un camino medio, citó The Washington Post declaraciones de asesores de la Casa Blanca. El presidente podría sacar provecho del hecho de que algunos republicanos moderados tampoco tienen gran margen para conciliar posturas a raíz de las fuertes presiones de la agrupación radical Tea Party.

El movimiento ha dejado bien en claro que espera que los nuevos miembros de la Cámara de Representantes que han resultado elegidos gracias a su respaldo deben ser leales a los principios de la agrupación.

El mensaje que emitieron en un mitin de esta semana en el Capitolio de Washington fue: «Los estamos observando».

Aun si Obama lograra dar un giro en la política de obstrucción en la próxima campaña electoral, lo cierto es que ahora le espera un lecho de espinas.

La cúpula republicana hizo que fracasara un encuentro propuesto por Obama en la Casa Blanca para sondear las posibilidades de cooperación entre las partes. «Problemas de agenda», fue la respuesta que le hicieron llegar Boehner y el jefe de la fracción republicana del Senado, Mitch McConnell. Una clara afrenta.

Agencia DPA

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