8 de febrero 2016 - 00:00

Repudio mundial a disparo de misil norcoreano que podría alcanzar a EE.UU.

El dictador Kim Jon-un celebra junto con los mandos militares la supuesta puesta en órbita de un satélite. De acuerdo con la  información recabada luego por fuentes de inteligencia, se trató en realidad de una prueba misilística. A principios de enero, el régimen realizó una detonación de una bomba de hidrógeno.
El dictador Kim Jon-un celebra junto con los mandos militares la supuesta puesta en órbita de un satélite. De acuerdo con la información recabada luego por fuentes de inteligencia, se trató en realidad de una prueba misilística. A principios de enero, el régimen realizó una detonación de una bomba de hidrógeno.
 Pyongyang y Nueva York - El régimen de Corea del Norte, ajeno a las amenazas y a la posibilidad de nuevas sanciones por parte de las grandes potencias, despertó ayer una ola de repudio internacional luego que diversas fuentes de inteligencia confirmaran el lanzamiento de un misil intercontinental con capacidad para alcanzar a gran parte de Estados Unidos.

No bien los medios surcoreanos difundieron las imágenes de la televisión estatal emitidas por los medios leales a Kim Jon-un, Washington, Seúl y Tokio pidieron una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York. Luego de tres horas de reunión, el organismo condenó "enérgicamente" la prueba y anunció que pronto aprobará una resolución con sanciones "en respuesta a estas peligrosas y graves violaciones". La declaración fue aprobada en una sesión de emergencia por los 15 miembros del Consejo, incluido China, el principal aliado de Pyongyang.

Acompañado de funcionarios de primera línea de su Gobierno, el máximo líder norcoreano, que se estima tiene 33 años, supervisó desde la sala de mando la operación, según mostró el canal KCTV, que calificó el lanzamiento como "un éxito". El cohete de largo alcance despegó de la base de Sohae, en el noroeste del país, y voló durante nueve minutos y medio en dirección sur hasta liberar y poner en órbita el satélite Kwangmyongsong-4 (Estrella Brillante-4), un nombre que hace referencia al fallecido Kim Jong-il, padre del actual líder. El Kwangmyongsong-4 está en órbita a una altitud de unos 500 kilómetros y porta "aparatos de medición y de telecomunicaciones necesarios para la observación de la Tierra", según explicó la agencia aeroespacial norcoreana (NADA), que prometió otros proyectos similares. Corea del Norte había anunciado la semana pasada que enviaría al espacio su segundo satélite este mes, haciendo uso del "legítimo derecho" de todos los Estados de "utilizar el espacio con fines pacíficos e independientes". La reacción del mundo, que desde hace años condena y sanciona cualquier escalada en las capacidades militares de la potencia nuclear asiática, no tardó en llegar.

China "lamentó que el Gobierno de Jong-un haya efectuado el lanzamiento y, en un breve comunicado difundido por la agencia oficial Xinhua, recordó que varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU prohíben a Pyongyang realizar cualquier ensayo con tecnología de misiles.

En tanto, haciendo uso de un lenguaje bastante menos diplomático, el Gobierno estadounidense advirtió en un comunicado que tomará "todas las medidas necesarias" para frenar lo que considera un avance militar de Corea del Norte.

Apenas unas horas antes del lanzamiento, el presidente Barack Obama había hablado por teléfono con sus pares de China, Xi Jinping, y Corea del Sur, Park Geun-hye, para reiterar su compromiso con una estrategia multilateral de presión contra Pyongyang por su programa nuclear militar. "Corea del Norte ha perpetrado una provocación inaceptable", sentenció Park en declaraciones a la prensa local.

La preocupación internacional fue compartida por la Unión Europea y sus potencias miembros y por Rusia, el otro país con poder de veto en el Consejo de Seguridad en Nueva York. En un comunicado de su cancillería, Moscú calificó al nuevo lanzamiento como una medida "miope" y "provocativa" que "ignora de nuevo el derecho internacional", y advirtió que "lleva a una escalada en la península norcoreana y en el noreste de Asia".

Las potencias mundiales sostienen que Corea del Norte desarrolla sus cohetes con una tecnología similar a la utilizada en misiles, por lo que aseguran que un lanzamiento espacial como el de ayer puede encubrir un ensayo de proyectiles balísticos intercontinentales, una tecnología que sumada a la capacidad nuclear del país asiático puede convertirse en una grave amenaza para sus rivales. Expertos calculan que el cohete lanzado ayer por Pyongyang tiene un rango de más de 10.000 kilómetros, suficiente para abarcar gran parte del territorio continental de Estados Unidos, un enemigo declarado del país de la península coreana. En ese sentido, el presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano Paul Ryan, aseguró que su país "no se dejará intimidar" por un dictador. "Este tipo de comportamiento provocativo es exactamente el motivo por el que la Cámara de Representantes acaba de aprobar sanciones adicionales para aislar aún más al régimen de Kim", agregó.

Por otra parte, Seúl y Washington adelantaron que explorarán la posibilidad de desplegar un sistema avanzado de defensa de misiles en Corea del Sur "en la fecha más cercana posible", algo a lo que se oponen tanto China como Rusia.

Agencias EFE, AFP, Reuters,


ANSA y DPA

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