12 de marzo 2014 - 00:00

Revelan que el avión malasio modificó su ruta

Washington - La inteligencia de Estados Unidos sigue sin descartar ninguna hipótesis, incluida la terrorista, sobre la desaparición del vuelo de Malaysia Airlines, que podría haber volado durante una hora en dirección contraria a su ruta prevista hasta desaparecer en el estrecho de Malaca.

Pese a que Interpol desechó ayer la posibilidad de que los dos pasajeros que viajaban con pasaportes robados fueran terroristas, el director de la CIA, John Brennan, aseguró que no pueden descartar la hipótesis de un atentado, independientemente de la confirmación de la identidad de esas dos personas.

El hecho de que dos pasajeros hubiesen subido al avión con pasaportes robados a un italiano y a un austríaco llevó a barajar la posibilidad de un plan terrorista, pero todo parece indicar que esas dos personas, de nacionalidad iraní, no tienen vínculos con tales organizaciones.

Las autoridades malasias y la Interpol identificaron a los pasajeros que viajaban con pasaportes falsos como dos iraníes que intentaban obtener asilo en Europa, destino final de su viaje, que se truncó poco después de despegar de Kuala Lumpur.

El jefe de la Agencia Central de Inteligencia estimó que la desaparición del avión con 239 personas a bordo es "un misterio inquietante".

La imposibilidad de dar con restos del avión tras cuatro jornadas ininterrumpidas de búsqueda seguía alimentando ayer todo tipo de teorías y líneas de investigación sobre la repentina desaparición y probable desintegración del B777-200 malasio.

Fuentes de la Fuerza Aérea de Malasia consultadas por el canal estadounidense CNN indicaron que los radares detectaron que el avión pudo volar con rumbo suroeste durante una hora sin emitir su localización antes de desaparecer en medio del estrecho de Malaca. Según la fuente anónima, el avión viró a mitad de camino entre la ciudad costera de Kota Bharu y la costa sur de Vietnam tras 50 minutos de vuelo, y viajó durante al menos una hora más hasta desaparecer sobre el peñón de Pulau Perak, en el centro del estrecho.

El misterioso cambio de rumbo y la ausencia de todo tipo de llamada de emergencia durante el vuelo no permite descartar una explosión intencional, un secuestro, un sabotaje o una posibilidad remota pero factible: un piloto suicida.

En tanto, varias familias de pasajeros chinos afirmaron que tuvieron línea y sonido de llamada cuando trataron de comunicarse con los celulares de sus seres queridos. Sin embargo, especialistas en telefonía explicaron que ello no implica que los teléfonos estén encendidos.

Agencias EFE, Reuters y DPA, y Ámbito Financiero

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