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River ganó, pero no le alcanzó
El festejo del uruguayo Carlos Sánchez en el gol que le dio a River la ilusión de ser campeón, pero Racing ganó y lo dejó con las ganas. El conjunto millonario festejó el miércoles la Copa Sudamericana.
La decisión de Marcelo Gallardo de jugar sus mejores cartas a la Copa Sudamericana le dio sus frutos en el certamen internacional, pero le quitó posibilidades en un torneo que punteó en más de la mitad de su recorrido y en el que jugó un fútbol de alto vuelo.
En Quilmes no hubo nada de eso. Los nervios, el cansancio luego de ganarle el miércoles a Nacional de Medellín y cierto aflojamiento lógico en lo mental, después de un título logrado conspiraron para que a River le haya costado mucho ganarle a un humilde Quilmes, que terminó último por méritos propios, pero que ante River jugó de igual a igual y hasta tuvo oportunidades para ganarlo.
Sin Teo Gutiérrez ni Mercado (ver aparte), River dependió mucho de las subidas de Lionel Vangioni por izquierda y de las corridas del uruguayo Carlos Sánchez, que al final fue el que definió el partido con un zurdazo impresionante desde fuera del área que dejó sin chances a un Walter Benítez, que trabajó más los últimos 20 minutos del partido que los 70 minutos anteriores.
Con ese gol, el partido se definió y River empezó a pensar más en lo que pasaba en Avellaneda que en lo que sucedía en su partido.
La gente de Quilmes empezó a "hacer temblar a los alambrados" y después de dos postergaciones, el árbitro Patricio Loustau decidió suspender el partido por la invasión del público quilmeño que se metió a "la caza de alguna camiseta", no permitiendo que el partido termine. Hubiera sido un lío si Godoy Cruz le empataba a Racing, porque el partido no fue dado por terminado, sino suspendido.
Lo cierto es que a River el triunfo no le alcanzó, en un equipo que ya hizo historia y que si continúa jugando como lo hizo en grandes pasajes de este torneo y en la Copa Sudamericana, seguirá haciendo historia.


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