River no puede levantar cabeza

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Otra vez sopa. River volvió a pasear «sus miserias al sol» como diría el gran Joan Manuel Serrat y demostró su total incapacidad para marcar goles (marcó nada más que 8 en los 12 partidos del campeonato) y sus distracciones defensivas.

Enfrente, un Lanús que también tuvo sus prisas y su falta de potencia ofensiva, que hizo que no liquidara el partido en el primer tiempo y se retirara con un solo gol de diferencia. El que consiguió Sebastián Blanco después de recoger un rebote en Mario Vega, de un remate suyo, ante la quietud de todos los defensores que fueron espectadores privilegiados.

Leonardo Astrada en el segundo tiempo salió a «quemar las naves» poniendo al «Keko» Villalva por Abelairas y jugando con tres delanteros.

Fue a cambiar ataque por ataque, y en ese ir y venir, los dos demostraron su poca capacidad goleadora. Hubo errores hasta infantiles, como remates muy desviados por Funes Mori y Rodrigo Rojas, por un lado, o demoras innecesarias del paraguayo Santiago Salcedo, por el otro, cuando tenía posibilidades de remate.

River tuvo más amor propio que fútbol y Lanús se movió con inteligencia, pero le faltó precisión para definir las situaciones que generó de contraataque y hasta un poco de suerte, porque Santiago Salcedo hizo rebotar una pelota en el poste cuando Vega no tenía nada que hacer.

Para Lanús son tres puntos valiosos para afirmar su recuperación; en cambio, para River es más de lo mismo. En un campeonato para olvidar, sigue mostrando su falta de contundencia.

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