En una entrevista con el diario O Estado de Sao Paulo, retransmitida en directo por internet, Rousseff afirmó que Mantega le comunicó su decisión de dejar el Gobierno por motivos "eminentemente personales".
"Guido ya me comunicó que no tiene posibilidades de quedarse en el Gobierno en un segundo mandato por razones personales, que les pido a ustedes respetar", expresó.
La semana pasada Rousseff, que aspira a ser reelegida en los comicios del 5 y del 26 de octubre, había anticipado su intención de hacer cambios en su gabinete para un segundo mandato. "Nuevo gobierno, equipo nuevo", dijo durante un reciente encuentro con empresarios.
Mantega gestiona la economía brasileña desde 2006, cuando el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva ejercía su segundo mandato.
El ministro, de 65 años, fue muy criticado últimamente por el alto nivel de la inflación (6,5% anual) y por no haber conseguido evitar que el país cayera en recesión, al acumular dos trimestres de crecimiento negativo.
Analistas y operadores de mercado redujeron ayer por decimoquinta semana consecutiva la previsión de crecimiento económico para este año a apenas un 0,48%, contra un 0,52% proyectado hace una semana y el 0,81% hace un mes, informó el lunes el Banco Central.
Para el próximo año, los cerca de cien analistas y operadores consultados semanalmente por el BC esperan un crecimiento del 1,1%.
En el segundo trimestre de este año, el PIB cayó un 0,6% sobre el período anterior, colocando a Brasil en recesión técnica tras una contracción del 0,2% en los primeros tres meses de 2014.
En tanto, el mercado estima que la inflación cerrará el año en un 6,29%, lejos del centro de la meta oficial del 4,5%, y muy cerca del máximo de tolerancia del 6,5%.
Brasil atraviesa el cuarto año de crecimiento bajo e inflación en alza, punto especialmente cuestionado por sus principales rivales electorales, la ambientalista Marina Silva y el socialdemócrata Aécio Neves.
Según las últimas encuestas, Silva, candidata del Partido Socialista Brasileño (PSB), y Rousseff sacarían un porcentaje similar de votos en la primera vuelta del 5 de octubre y tendrían que volver a enfrentarse en balotaje el día 26, cita para la que la opositora lleva una ventaja de al menos siete puntos.
Sin embargo, a la espera de la divulgación de nuevos sondeos, ayer circularon versiones de sondeos internos de los partidos que indicaban un freno al llamado "huracán Marina".
Por otro lado, mientras lucha contra nuevas denuncias de corrupción en su Gobierno (ver aparte) y consciente del enojo de buena parte de la población con la dirigencia, la presidenta prometió que si gana las elecciones convocará un plebiscito para impulsar una amplia reforma política.
"Sin el respaldo de la población no tendremos fuerza para hacer los cambios", dijo la jefa de Estado en la entrevista. Recordó que ella propuso convocar el plebiscito el año pasado, en respuesta a las manifestaciones masivas ocurridas en junio de 2013, pero el Congreso frenó la iniciativa debido a la imposibilidad de poner en marcha nuevas reglas antes de los comicios.
Entre las reformas que pretende someter a votación popular, Rousseff mencionó cambios en las reglas de financiación de las campañas políticas, y el establecimiento de normas para mejorar la transparencia, para "bloquear" la corrupción y para mejorar la representación popular en el Congreso.
| Agencias EFE, AFP, DPA y Brasil247, y Ámbito Financiero |


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