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Rusia vivirá el domingo una victoria estilo Putin

Putin, actual primer ministro y hombre fuerte durante la presidencia de su aliado Dmitri Medvédev, ya anunció un relanzamiento militar por diez años que involucrará unos 800.000 millones de dólares, y una reforma política para dotar de mayor representatividad a la cuestionada democracia rusa.
La previsible victoria de Putin potenciará el desafío de Rusia a los objetivos internacionales de Estados Unidos, sus aliados europeos e Israel, lo que se puede ver hoy con nitidez en el forcejeo en el seno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la crisis siria. A su vez, el candidato por Rusia Unida pujará con el escudo antimisiles que planea la OTAN y reforzará la postura nacionalista en las regiones conflictivas y países fronterizos, como Chechenia, las Osetias y Ucrania.
Las encuestas otorgan amplia ventaja al actual primer ministro. El Centro Levada le dio un 66% de la intención de voto, en tanto que la Fundación de Opinión Pública le otorgó un 58,7%. A más del 35% de distancia se ubican el comunista Guenadi Ziuganov, el ultranacionalista de derecha Vladimir Yirinovsky y el magnate Mijail Projorov, entre otros (ver aparte). Projorov contó con más recursos que el resto para la campaña e invirtió 10 millones de euros. Ziuganov, en tanto, apeló al mensaje nostálgico de la Unión Soviética, y Putin, a la maquinaria electoral de Rusia Unida le sumó la adhesión de numerosas figuras del deporte y la cultura.
La oposición, que denunció fraude en las pasadas elecciones legislativas del 4 de diciembre, recibió ayer permiso para manifestarse el lunes.
«Hemos acordado que los solicitantes celebrarán un mitin a las 19 del 5 de marzo en plaza Pushkin y su territorio adyacente», afirmó Alexandr Gorbenko, miembro de la alcaldía de Moscú.
La municipalidad moscovita -que se mostró en contra a que la oposición se concentrara en las plazas Lubianka, cerca de la Comisión Electoral, y Manezh, frente al Kremlin- prometió que cerrará el tránsito en algunas de las calles aledañas.
En caso de que la oposición logre congregar a varias decenas de miles de sus partidarios, las autoridades están dispuestas a cerrar la calle Tverskaya (antigua Gorki), una de las principales arterias de la ciudad.
«Creo que la plaza Pushkin es una variante aceptable, ya que es un lugar suficientemente prestigioso. No nos han planteado otras posibilidades, ya que eso conduciría a una escalada del conflicto», dijo Serguéi Udaltsov, líder del opositor Frente de Izquierda, uno de los grupos más activos en las protestas de diciembre, de tendencia no soviética.
Como los comunistas nostálgicos también se manifestarán en la plaza, aunque al otro lado de la Tverskaya, existe la posibilidad de que ambos grupos decidan aunar fuerzas para celebrar un mitin conjunto.
Los opositores han advertido de que si en las presidenciales se repite el fraude de las parlamentarias de diciembre, lanzarán una campaña de desobediencia civil con protestas indefinidas a escala nacional.
Al respecto, el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, advirtió que no permitirá la repetición de la Revolución Naranja de 2004 en Ucrania, en la que los opositores acamparon en el céntrica plaza (Maidán) de la Independencia de Kiev para denunciar fraude hasta que lograron que se repitieran las presidenciales.
«Nadie está en contra de los mítines y actos, si no afectan a la vida de los ciudadanos», dijo Sobianin
al diario Komsomólskaya Pravda.
Más de 380.000 policías velarán por la seguridad y el orden público durante la jornada de votación en todo el país, según anunció el Ministerio del Interior.
Agencias EFE, ANSA, DPA y AFP, y Ámbito Financiero

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