El préstamo provee respaldo inmediato técnico de expertos para que Ucrania logre realentar su economía, explicó el presidente estadounidense, Barack Obama, quien urgió al Congreso a apoyar el paquete económico que, según destacó, no sólo apunta a estabilizar económicamente al país en crisis sino además a respaldar elecciones justas y libres. Adelantó, también, que estuvo trabajando con el FMI en pos de apoyar un paquete que colabore con el Gobierno de transición en Kiev.
Los 1.000 millones de dólares incluyen ayudas para subsanar la falta de subsidios energéticos, explicó la Casa Blanca. La empresa estatal rusa Gazprom anunció ayer el encarecimiento del gas para la exrepública soviética a partir de abril y exigió el pago de las deudas.
Ucrania no pudo pagar en febrero el gas importado y debe 1.530 millones de dólares, afirmó el presidente de la compañía, Alexei Miller. La UE se comprometió a colaborar en el pago de esa deuda.
La situación se dificultó con el derrocamiento de Víktor Yanukóvich, socio del mandatario ruso, Vladímir Putin, a quien el Kremlin reconoce como gobernante legítimo. El Gobierno ruso suspendió, con el triunfo opositor, una inversión de 15.000 millones de dólares, comprometida en diciembre y que fue una de las razones principales de las protestas en el Maidan.
Obama sostuvo que Ucrania bien puede mantener relaciones amistosas y comerciales pacíficas con Occidente y Rusia, "mientras ninguno de nosotros estemos allí intentando inmiscuir e intervenir, definitivamente no militarmente, con decisiones que pertenecen propiamente al pueblo ucraniano".
El mandatario estadounidense insistió en que su homólogo ruso "no engaña a nadie" con la intervención en la república autónoma ucraniana de Crimea. "Creo que todo el mundo reconoce que, aunque Rusia tiene intereses legítimos en lo que ocurre en un Estado vecino, eso no le da derecho a utilizar la fuerza como medio para ejercer su influencia", dijo mientras su secretario de Estado, John Kerry, condenaba desde Kiev "el acto de agresión" que está cometiendo Moscú y confirmaba a las autoridades ucranianas la entrega de la millonaria ayuda.
En la capital ucraniana también se encontraba una delegación del FMI para abordar un rescate financiero. Los nuevos dirigentes ucranianos quieren un paquete de 15.000 millones de dólares.
Putin, por su parte, aseguró ayer ante la prensa que los grupos armados que tomaron el control de prácticamente todas las instalaciones militares en Crimea no son soldados enviados por Rusia, sino "autodefensas" locales vestidas con uniformes parecidos a los que llevan las tropas rusas.
No obstante, dejó abierta la posibilidad de enviar soldados a las regiones orientales de Ucrania, pobladas por rusohablantes, e insistió en que lo ocurrido en Kiev fue "un golpe de Estado anticonstitucional" organizado por una rebelión armada.
"Respecto de llevar fuerzas, por ahora no es necesario, pero tal posibilidad existe. Naturalmente, sería como último recurso", advirtió.
Putin contraatacó a Obama recordando que muchas de las guerras en la que actuó EE.UU. fueron ilegítimas. "Nos acusan de ilegitimidad y cuando les pregunto si creen que todo lo que hacen es legítimo, me responden que sí. Entonces les tengo que recordar las acciones en Afganistán, Irak, Libia", enumeró.
Además, en su habitual lenguaje llano, acusó a los gobiernos occidentales de experimentar con los países "como si fueran ratas", sin pensar en las consecuencias.
En tanto, la Casa Blanca anunció como nueva medida contra Moscú la suspensión de su participación en la reunión del G-8 en Sochi, previsto para junio.
| Agencias AFP, DPA, Reuters y EFE, y Ámbito Financiero |


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