"Los que deberían pensar en las consecuencias de las sanciones deben ser, en primer lugar, aquellos que las quieren introducir. En el mundo contemporáneo, donde todo está relacionado y todos dependen unos de otros de alguna manera, claro que se puede dañar unos a otros, pero será un daño mutuo", afirmó el presidente ruso, Vladímir Putin a la prensa.
Rusia reducirá "a cero" su dependencia económica de Estados Unidos si Washington le impone sanciones por la situación en Ucrania y esto provocará un "crac" del sistema financiero estadounidense, advirtió por su parte Serguéi Glaziev, un asesor del Kremlin. "Nos veremos obligados a utilizar otras divisas, a crear nuestro propio sistema de pago. Tenemos relaciones económicas y comerciales maravillosas con nuestros socios en el este y el sur", explicó.
"Las sanciones son un arma de doble filo, y si Estados Unidos congela nuestros activos, entonces también queda congelado el pasivo en dólares de nuestras organizaciones. Esto significa que nuestros bancos y nuestras empresas no podrán reembolsar los préstamos a nuestros socios estadounidenses", añadió.
En tanto, el ministro de Relaciones Exteriores británico, William Hague, debió aclarar ayer que el documento filtrado por la prensa, donde se asegura que el Reino Unido no debe imponer sanciones económicas y comerciales contra Rusa por las consecuencias que eso tendría en el centro financiero de Londres, no es necesariamente la postura que su Gobierno adoptará.
Londres es un destino muy popular para los millonarios rusos y los bancos y centros financieros de la City londinense atraen enormes cantidades de dinero ruso.
Las contradicciones que generan las eventuales sanciones contra Moscú en el fondo sorprenden poco, considerando que Rusia es el primer exportador de gas natural del mundo, del que buena parte está destinado a Europa.
Muchas empresas occidentales como BP, Royal Dutch Shell o Exxon Mobil hicieron importantes inversiones en ese país y entre los que hicieron grandes negocios en el mercado ruso se encuentran también Boeing, Pepsi, General Motors, Procter & Gamble y otras, que con toda probabilidad tendrían algo que decir si se viesen implicadas indirectamente en las sanciones.
| Agencias AFP, EFE y DPA, y Ámbito Financiero |


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