22 de mayo 2009 - 00:00

Sandra Guida: tras los pasos (de baile) de Cyd Charisse

Sandra Guida: «La actuación en Europa ayuda a formarse. Yo ya no soy la misma después de haber estado en Francia y en Italia».
Sandra Guida: «La actuación en Europa ayuda a formarse. Yo ya no soy la misma después de haber estado en Francia y en Italia».
Rubia, de cuerpo menudo pero con generosas curvas, Sandra Guida cultiva un perfil glamoroso que recuerda a las divas de los años '40 («Mi tipo físico es mi marca registrada y responde más a aquella época que a la actual»). La aclamada intérprete de «Chicago» y «Jazz, swing, tap» afirma que cuando trabaja en Europa bajo las órdenes de Alfredo Arias, suele componer personajes «muy border y de marcada comicidad: hice a una mujer que luego de ponerse todo tipo de implantes terminaba convertida en transexual cantando música disco al estilo Gloria Gaynor. Es una faceta mía que acá no conocen».

Luego de una exitosa gira por Francia e Italia con «Concha bonita» y «Divino amore» (las dos últimas creaciones de Arias) la actriz, cantante y bailarina encabeza el elenco de «Caravan... The Jazz Musical» el nuevo espectáculo de Diego Romay que subirá a escena en el Teatro «El Nacional» el próximo martes, con dirección coreográfica de Gustavo Wons y puesta en escena y dirección general de Omar Pacheco.

«Es un espectáculo coreográfico-argumental en la línea de 'Tanguera' pero con más canciones» -informa Guida-. «Incluye muchos hits del jazz de fines de los '40 y principios de los '50, como el tema de Duke Ellington que da título a la obra. Las versiones en castellano han sido adaptadas en función de un argumento sencillo que transcurre en Manhattan, entre gángsters y jóvenes que llegan a la gran ciudad en busca de aventuras».

Periodista: Cuéntenos quién es quién en Caravan.

Sandra Guida: La historia se inicia con la llegada de Billy (a cargo de Nicolás Armengol, de destacada actuación en «El varieté de María Elena»). Es un muchacho que viene del campo a los suburbios de la ciudad y en la calle se encuentra con Bella, una mujer despampanante que regentea el Caravan. Billy la sigue y se empieza a fascinar con este submundo de jazz, mafia, sensualidad y tabaco. Como dueña de este cabaret yo protagonizo el show y cuento con un grupo de bailarines. Pero tengo un socio, Frankie, interpretado por Rodolfo Walss (partenaire de Nacha Guevara en «Eva») que hace negocios turbios a mis espaldas, por lo cual lo viene siguiendo un inspector (Rubén Roberts). Estos serían los malos de la película. Bella, en cambio, es una mujer fuerte y honesta que empieza a desconfiar de su socio.

P.: ¿Alguien más en el bando de los buenos?

S.G.: Los buenos son Billy, que es bastante ingenuo y se hace pasar por mafioso para acceder a ese mundo; Lucy, la mesera del «Caravan», a cargo de Ivanna Rossi («Mina... che cosa sei», «Ella»), es quien guía a Billy y lo saca de apuros. También hay un mendigo (Gustavo Monje) que forma un trío con ellos y está al tanto de todo lo que sucede en la ciudad. Todo está contado coreográficamente. No hay un texto dramático ni un narrador.

P.: ¿Qué función cumplen las canciones?

S.G.: Reflejan los estados emotivos de los personajes y muestran quién es cada uno.

P.: Vuelve a su género favorito, el jazz...

S.G.: Sí y además vuelvo a bailarlo.. Estoy muy contenta porque es ese tipo de baile que aparecía en las películas de Cyd Charisse, que siempre fue mi ídola y fuente de inspiración. De chica se me caían las lágrimas cuando veía comedias musicales por televisión porque creía que acá nunca iba a poder hacer algo así.

P.: Y ahora ¿no le dan ganas de llorar al ver cuántos artistas de televisión protagonizan musicales sin formación adecuada?

S.G.: Sí, pero así son las reglas. Yo me siento afortunada de poder trabajar aquí y en Europa. Yo ya no soy la misma después de haber estado en Francia y en Italia. Ya sólo estar en París con ese avasallamiento cultural tan grande... realmente impresiona.

P.: ¿Qué musicales le gustaron de los que vio en Buenos Aires?

S.G.: A mí no me gusta el musical lírico, antes prefiero ver ópera; pero la versión que vi acá de «Los miserables» me gustó mucho y los intérpretes estaban al mismo nivel que los de Broadway. Todavía no pude ver «El fantasma de la Opera» porque no me dan los horarios.

P.: ¿Y qué opina del musical «Eva»con Nacha Guevara?

S.G.: Ya me había gustado cuando la vi en el año '84. Y me volvió a parecer un espectáculo bellísimo, fino, con un estilo muy personal y un ejemplo de producción de alto nivel.

P.: ¿Cómo continúa su agenda 2009?

S.G.: A fin de año termino con «Caravan» y me voy a Francia para actuar en dos de los tres espectáculos que va a estrenar Alfredo Arias en el teatro Rond Point de Paris. Uno es el encuentro entre Evita y Miguel de Molina y el otro un cabaret titulado «Brecht Tango Broadway», donde vuelvo a compartir escenario con Alejandra Radano. Vamos a cantar temas en inglés, francés, italiano y hacemos una versión de «Caminito», en japonés. Lo sacamos por fonética.

Entrevista de Patricia Espinosa

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